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martes, 10 de junio de 2008

Domingooooo.

El domingo me levanté temprano, como siempre, y me di cuenta de que algo estaba raro con el clima porque, hacía frío pero no tanto, y sentía el aire pesado, pero tormenta no había, al menos visible. Le cebé mate a mi papa, como todos los días, y después fuimos a calentar el agua para pelar otro lechón, esta vez para nosotros. Previamente me fui a fijar si alguna chancha había parido, y no, solo había una chancha pintada (o sea, blanca con pintitas negras, porque vienen en muchas combinaciones, jaja) con seis lechones pero los había tenido el otro día. Me pudre ese otro aspecto de los chanchos, que se coman las crías recién nacidas entre ellos, y que por eso haya que estarlos cuidando, y todo; mirá si no podrían respetarse los hijos, bah, ya sé, son chanchos y punto. Bueno, las largué, les desparramé un poco de comida, les dí algo de agua con las canillas (que todavía sacan poco por la última travesura de estos animales) y fui a ver como estaba el agua para el lechón. Ya estaba lista, así que de vuelta me tocó acribillar el animal, una lechoncita renga que estaba medio deforme por ese problema. Bueno, la pelamos, y cuando faltaba despanzarla llegó mi hermana Car con su marido y su hijo y ahí les dejé el animal al suegro de mi cuñado y al padre de mi sobrino (nada distante, jajajaj) fui a hacer unos trabajos y a juntar un poco de leña para el asado. Bueno, llegó mi hermana Pat de la quinta del novio, y a la una menos veinte el asado estaba listo. ¡Buenísima la pobre bestia, rico el chancho! Tomamos tres cervezas (se quejaban porque quería tomar una más) y antes de irse mi cuñado Rikardo dijo "uhmmmm, va a haber tormenta a la tardecita", y tuvo razón nomás. Se nubló todo y empezó a llover, con algo de viento. Se puso frío, ehhh, y por esa razón, yo no quería entrar las chanchas, para no mojarme al pedo, pensaba, total no iban a parir, pensaba yo, pero mi papá me recordó que cuando hay tormenta las chanchas adelantadas (o sea, que les falta poco) se apuran para parir, así que a eso de las cinco y media fuimos mi papá, mi hermana y yo a encerrarlas. Que pudo haber pasado? Una chancha había hecho nido afuera y estaba pariendo, tenía uno pero muerto. Como se levantó así nomás pensamos que las otras le habrían comido los lechones, pero igual la encerramos, por las dudas. Ya más de tarde, dejó de llover un poco, y Pat se fue para la quinta del novio, y para la noche, yo me quedé hasta las once y media completando los posteos que iba a publicar el lunes, terminando el trabajo que tengo que entregar el miércoles sobre el Ku Klux Klan y Martín Luther King (lo copié todo de la Encarta 2006, eso no se hace, que barbaridad, jajaja), y preparándome psicologicamente para la nota que me esperaba el día siguiente.

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