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sábado, 29 de noviembre de 2008

Cibereando un poco.

Un día de estos me tengo que poner y limpiar el teclado que con la mugre que entra por las ventanas, la que cae del techo, y la que le tiramos arriba nosotros (tomando mate, comiendo pan o masitas, jeje) se pone hecho un asco. La semana pasada no sé que mugre le había entrado que cada tres palabras saltaba una jota. ¿Lo limpié amorosamente? No. Le di algunos golpes para que la mugre que tuviera se corriera de lugar, aunque sea, y listo. Si alguien me dice que cuide mejor la computadora, a buen puerto va por leña…
El sábado empecé a bajar la película Kung Pow, que viene en quince partes. La miré un día en lo de Pablo y me encantó. Para quien no la haya visto, la han hecho de forma muy original, con buen montaje e imaginación; agarraron una película china de los 70’, 80’, le agregaron escenas filmadas ahora y le cambiaron la voz a los personajes. Me mata el final cuando dan los avances de la supuesta segunda parte, que un viejito tortura al protagonista con electricidad producida por una bicicleta fija. La verdad que el pen drive es una cosa re útil, no tenes que estar pidiendo que te graben nada ni nada. Llevo posteos y fotos, me traigo imágenes y programas… no estoy publicitando nada nuevo, eh, jaja. Quedaría como los de las épocas sesentonas de Misión Imposible, cuando buscaban una computadora que tenía no se que datos, y que cuando la encontraban decían “acá está… la computadora”, con tono de “acá está… el Necronomicón”, y parecía un tocadiscos gigante. Lo que yo estoy bajando últimamente son esos juegos antiguos de la época del 95, que siempre me he quedado con las ganas de jugarlos. El último que me bajé, justamente el martes, fue el Microsoft 3D Movie Maker, porque siempre jugaba con el demo y no podía guardar las cosas. Francisco me había bajado otro juego de armar películas llamado “The Movies” que está bueno, pero que no era lo que yo esperaba. Yo creía que era exclusivamente para eso, armar películas y listo, pero resulta que hay que cuidar las instalaciones, desarrollar efectos especiales, mejorar el humor de las estrellas… También eso. Creo que el juego le quiere tomar el pelo a Hollywood, pero termina siendo tan o más racista. Uno no puede crear actores gordos, petisos, o muy viejos. Las situaciones son muy lineales, los vestuarios, muy vistosos pero estaría bueno un editor de vestuarios y de escenarios. Para mí, estaría bueno que lo que pusieron en programación sobre el humor de las estrellas, la calificación de las películas, etc., lo hubieran dedicado más a la parte de cuando uno quiere hacer la propia película. El que bajé es primitivo en todos los aspectos comparado con The Movies, pero me siento mucho más cómodo usándolo. No tiene editor de escenarios ni vestuario, y uno no puede crear actores, pero al ser más simple, también es más fácil de usar. Da más trabajo, sí, pero al supervisar todos los aspectos lo hace más entretenido. Bueno, el martes a la tardecita casi noche llegué a mi casa, lo instalé, todo lo más bien, y cuando lo voy a jugar, me pide el cd. Claro, el soporte de un juego siempre está en el cd, pero lo tenía en Mis Documentos y no lo reconocía. Me fui a dormir pensando “y ahora de nuevo a Internet para buscar el parche para este juego, y anda a saber si hay, con lo viejo que es…” ¿No les ha pasado cuando en una situación embolante se les prende la lamparita y la solucionan? Justamente ese día, en un dvd había grabado El Laberinto del Fauno y otra más para que no ocupasen espacio en la computadora, y pensé “¿será posible?”. Me levanté rápido, prendí la computadora, que ya mamá la había apagado, y grabé lo de Mis documentos en ese dvd. Saqué el dvd, lo volví a meter, y el juego se ejecutó lo más bien. Sé que es una pavada, pero me fui a dormir sintiéndome un capo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

INCENDIO!!!!!!


La semana pasada, Pat vino con la idea de quemar los cardos rusos que hay en el campo de enfrente, y bueno, fuimos a quemarlos. Incineramos unos que estaban cerca, en la orilla del lado de adentro, y nos fuimos a la mitad del cuadro, siempre por la orilla, para terminar con otros que había debajo de una planta vieja, así unas vacas que íbamos a meter ahí tenían donde meterse cuando apretara el sol. Todo muy lindo, los cardos rusos fueron quemados (como agarran viaje, y que fuego tan violento que dan), cuando Pat miró para el lugar donde habíamos estado primero y vio que un viento inoportuno no solo había despertado el fuego sino que lo había hecho pasar para el lado de la calle, hacia un cunetón con pasto llorón, cardos rusos y porquerías varias. Para qué. Con el vientito que se había levantado, y con todas las porquerías que había, el fuego se volvió una hoguera. Le dimos con paladas de tierra, le quitamos todas las porquerías posibles, pero no había caso, parecía que iba a dar toda la vuelta al campo, con lo fuerte que estaba y lo rápido que se comía los yuyos. A cada ratito parecía que se apagaba, pero el viento soplaba un poco y lo avivaba, tirando además tizones prendidos más adelante. Al fin, se apagó a los trescientos metros hasta detenerse a unos cinco metros de la planta mayor, mejor dicho, se achicó lo suficiente, y ahí lo asesinamos a palazos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Lo que es la luna... (el enojo)


El día siguiente me levanté preguntándome como me llevaría con Car y Ricardo, ensayando mentalmente mi propia atada al sulky si me llegaban a decir algo. Pat se había ido a las carreras con el Pelado, quizás para no verlos, quizás porque tenía ganas de ir, que sé yo, el asunto es que no estaba, o por lo menos no la vi, jeje, que chistes idiotas que sé hacer. Di de comer a algunos chanchos, hice alguna otra cosita, y cuando fui para la casa, vi que mi sobrino Gastón, mi nunca bien ponderada hermanita y mi nunca bien atendido cuñadito (culeadito, diría yo) ya habían llegado. ¡Lo que es cuando alguien está enojado, como le cambia el comportamiento! Otros fines de semana, Ricardo es puro chiste sobre que soy puto (acertando sin saberlo), joda, chupamediadas varias, y es el primero en prender fuego, el primero en querer tomar cerveza, todo. Ese día, para nada. A gatas saludó y si yo no me ponía a hacer el asado, él no colaboraba. Bueno, también, el sábado, se mereció la reprimenda de Pat, que fue por muchas otras cosas, claro, pero el señor tratándonos como si fuésemos sus empleados… Mira que bien, viejo estúpido. No hizo ningún chiste ni nada, y en cuanto comieron se fueron.
Anexo aparte se merece el tío que siempre nos viene a visitar los domingos, no sé si he hablado de él, digamos que es el tío Ra (no, no soy sobrino del Dios Ra). Dudo sinceramente de que haya agarrado una pala alguna vez en su vida, porque trabaja de hacerle los mandados a los otros, pero le huye al trabajo físico, digamos. No sabemos para que viene, si se pega unos aburrimientos… No sabemos que tema de conversación darle, porque aguanta algunas frases y listo, o sino se pone a criticar todo, por simple gusto de hacerlo nomás. Pero el asunto es que después de comer fue a caminar por un cuadrito que tenemos lleno de maquinas viejas, alambres enrollados que no sirven… ¡y se puso a decirle a mamá lo que había que hacer con todo! No lo que “podríamos” hacer, sino lo que teníamos que hacer… ¡Que idiota! Nunca ha trabajado en el campo, y menos todavía en este campo. Le decía “¡pero estas alambres todavía sirven!” señalando unas que cambiamos hace rato, que un día de estos va a venir el Pelado con un camión que tiene para llevárselas, todas cosas así, y justo era un día que mamá andaba caída recordando mucho a papá. Ya sé que tanto él como Ricardo solo deben querer ayudar igual que mucha otra gente, pero se van a la guasca con sus buenas intenciones… Una cosa es querer ayudar, cosa que agradezco aunque no se note, y otra muy distinta es meterse con como estamos manejando el campo, y menos gente que de campo no sabe nada. Parecen creer que como falta papá (falta papá… que cosa) nosotros no sabemos que hacer, que precisamos ayuda para hacer lo que venimos haciendo desde hace veintipico de años. Bueno, gente, perdonen si he estado muy negativo, pero preciso decírselo a alguien, jeje. Chauuu, hasta luego.

PD: Las dos cosas más importantes que pasaron esta semana; Pat y yo casi prendemos fuego un cuadro entero al pretender eliminar los cardos rusos… y hoy me rapé.