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sábado, 27 de diciembre de 2008

Carneando bajo la lluvia.


El viernes último, el tiempo también se portó y se mandó un diluvio fenomenal desde las cuatro de la mañana, con viento y todo. Claro que había que hacer tres lechones, por lo cual le puse al mal tiempo buena cara (cuac, aunque lo de buen y mal tiempo es un concepto subjetivo) y prendí el fuego. Pat iba a venir de la quinta a ayudarme, pero el Pelado no quiso porque el agua había puesto muy resbalosos y pesados los caminos, y más cerca de mi casa por los desastres que hicieron unos maquinistas que en teoría tenían que arreglarlos. Así que vino el Pelado en moto y con un impermeable verde a ayudarme a hacer los lechones, que tenían que dar 10, 11, y el tercero tenía que ser el más grande que había, el primero para un tipo de una estación de servicio, y otros dos para Aguila, un carnicero hinchapelota. Estuvo bueno hacerlo, porque los carneamos rápido con semejante temporal que había, y yo creía que no los íbamos a terminar más. El Pelado creo que me quiso sacar información sobre la pelea con Ricardo (que sigue enojado, dicho sea de paso), pero yo no sabía que Pat le había contado sobre eso así que me hice el tarado, porque si por casualidad le contaba capaz que quedaba como un bocón. Uno de los lechones dio 9, el otro 12, y el grande dio 18. El Pelado me dijo que me cambie porque yo tenía que ayudarle a Pat a repartir los lechones y él tenía que volver a su quinta. Yo estaba re embarrado pero él me dijo “¡lavate las patas, nomás!”. ¡Jaja, no iba a ir al pueblo así nomás, yo! Me cambié como pude y me subí a la camioneta, con el Pelado al volante, sin darme cuenta de que había tirado los tres lechones atrás sin orden. Fuimos a la quinta, donde estaba Pat esperándonos, el Pelado se quedó ahí, y yo le ayudé a Pat a repartir los lechones. En la confusión y todo, repartimos mal los lechones, el de la estación de servicio se quedó con el del carnicero y al revés. De vuelta a recorrer las diez cuadras que hay entre un lugar y otro a cambiarlos. A todo esto, la lluvia había parado, lo cual confirmaba que solo había llovido para jodernos.

Soja podrida

La verdad que el oligarca Hernán se portó, y nos dijo que fuéramos a uno de sus campos a buscar soja que se había humedecido y que no estaba en muy buen estado. ¡No, como voy a decir eso, pobre Hernán! La culpa es del otro, de Vellón, que nos quiere sacar cuanto antes, pero a este paso, hasta el 31 no nos vamos. Estamos desarmando todo a lo que podemos, por ejemplo, hoy, domingo 21, llevé la carretilla y empecé a traer los postes y los rollos de alambre de púa. Las manos me quedaron hermosas enrollando eso, menos mal que se cicatrizan rápido.
Vino Pat con el Pelado con un chango que él hizo con la caja de una camioneta. Yo la verdad no quería saber nada porque vinieron después del mediodía, y recién habíamos comido, pero recordé que el Pelado también tiene trabajo en su propia quinta, así que me presté y fuimos a buscar la soja. ¡Mamma mía, que podrefactación tenía la pobre! Claro que era regalada, no íbamos a exigir soja bañadita y perfumadita, jaja. La trajimos en dos viajes, durante los cuales tuve que aguantar los manoseos de mi cuñado para que se dejara de joder, porque si uno le da pelota, peor se pone todavía. No sean mal pensados, no es de gay que lo hace, sino para ver que hace Pat, la cual se ríe. Así que estos días, para ahorrar cebada les estamos dando soja a los chanchos grandes, pero si cualquiera pregunta que les damos de comer, nos hacemos los finos y decimos que les damos cebada y maíz. Puede que la soja haga que los chorizos no sequen, pero hace muchísimo que nadie encarga un chancho grande, y ojos que no ven, corazón que no siente, jaja. Lo qué sí, después de cada vez que doy de comer tengo que lavarme las manos con detergente como cinco veces seguidas. El olor que te queda es peor que el de huevo podrido...

Pd: ahora es lunes, y Hernán nos dijo que si desalojamos para el 26, nos van a hacer una rebaja de $800 en el último alquiler que le pagamos. Será cuestión de apurarse...

Los jueces de la humanidad.


Me están jodiendo la vida,
me están poniendo a pelear,
me están jodiendo la vida,
yo solo quería cantar...

La verdad es que a veces joden, no solo a mí, sino también a muchos más, las personas que por el hecho de pertenecer o militar en una institución creen tener la verdad absoluta y el derecho de juzgar a todas las otras personas. Quizás me ligue algunas opiniones contrarias, pero hablo en concreto de las personas que se creen protegidas de todo mal por ir a la iglesia, muchos de Derechos Humanos, y bastantes de la Sociedad Protectora de Animales.
No hablo de los curas. Hablo de las personas que creen haber establecido con Dios un pacto por el cual van a misa a cambio de que se les perdone todo lo malo que han hecho en la semana, y también de los que creen que por ir a la iglesia pueden juzgar a los otros en nombre de Dios. Como por ejemplo, Vir, una época que se había puesto religiosa al mango. Diagnostico de casa; poco que hacer. Pensaba que una prima de nosotros no creía en la Virgen porque se había juntado, en virtud de no me acuerdo que estofado religioso, cuando en realidad no tiene que ver una cosa con la otra. Cuando robábamos choclos del campo del oligarca vecino (estábamos muertos de hambre, buuuuaaaaa, jaja, quien no lo habrá hecho...), ella no quería comer porque eran robados. Una vez que ella era revendedora de una empresa de esas de venta directa, yo le compré un librito que hablaba de Aries, y ella ponía cara de desaprobación y me decía “yo te trato de educar en la religión”. Cuando los otros cometían algún error, era que eran malos, pero cuando ella era la del error, lo justificaba diciendo que o era el diablo o estaba loca. Se había metido en un grupo del Movimiento Carismático que se reunía en la iglesia, que cantaban y trataban de ovejas descarriadas a los que no eran tan religiosos como ellos. Una vez le di plata para que me comprase algo, y volvió a casa si habérmelo comprado. Le pregunté que había pasado, y me dijo que les había dado la plata a los pobres. Igual que otra vez la mandé a que me comprara un libro y también volvió con las manos vacías, y era que en el camino se había puesto a pensar si estaría de acuerdo con Dios si lo leía, y al final había ido a hablar con el cura y le había dicho que no lo comprara. Pero lo más espectacular fue que una vez estábamos todos hablando con ella de eso, y le dijimos “vos crees que sos la buena y que nosotros somos los malos” y a ella le saltó el inconsciente de una forma. Respondió “¡no, ustedes solos no!”, pero como si fuera a decir que lo que le decíamos era mentira. Yo siempre creí en Dios y todo eso, no precisaba que ella viniera a “evangelizarnos”, y nunca tuve problemas con la religión, pero en esa etapa y por un tiempo más medio como que le agarré idea, porque si la religión era capaz de hacer que las personas se portaran de esa forma... A veces pensaba en decirle que era ateo para que me dejase de joder, pero hubiera sido peor por la cara de ojete que me iba a poner y por todos los intentos que iba a hacer para que me “convirtiera”. Menos mal que fue solo una época, que ya se le pasó, pero me quedó tal marca que cada vez que habla de religión me pongo a temblar.
De los de Derechos Humanos ya he hablado un poco en el posteo de cuando nos robaron los lechones. Bueno, ahora va un poco más de lo mismo, es que no me los banco, y no solo a los de acá. Hebe de Bonafini, por ejemplo. Como ya he dicho, no me meto con lo de buscar a los nietos usurpados ni nada de eso, sino con ciertas actitudes. Así como en el nombre de Dios se ha hecho y se hace cada bestialidad, la señora se creyó con derecho a decir que el atentado a las Torres Gemelas estuvo bien por lo imperialistas que son los Estados Unidos. Sí, coincido con lo de imperialistas, pero no creo que toda la gente que se murió ahí viviera pendiente de como meterle el dedo en el culo a los otros países. ¿Acaso no tenían también derechos humanos? También esa vez que declaró que quería que se muriera el Papa anterior. Ignoro porque lo dijo, pero por lo que sé, Juan Pablo II fue el Papa que más trató de acercar las religiones, el más tolerante que ha habido hasta ahora, más allá de que en las mediaciones suyas en los pleitos entre Argentina y otros países haya favorecido a los otros (por algo será, jejeje, que turro), no como el Papa actual que le dicen dragón, abre la boca y quema a alguien. Sin embargo, las declaraciones suyas que me cayeron más pésimas fueron en la época del paro del campo, que trató de golpistas a los que lo hacían, y llamó a las mujeres del país “a tomar los campos de soja...” Hay que ser estúpida. No se da cuenta de que el Gobierno la está usando. Como dice PabloRe, mi filosofo de cabecera, “su causa esta prostituida y vendida”. Claro, con estas mismas palabras no, es que como siempre borro los mensajes no los tengo a mano para recitarlos exactamente.Ahora el palo va para los defensores de los animales, que por hacerlo también cometen algunas torpezas. Podría hablar de los que están en contra del Festival de Doma y Folclore Jesús María, pero me pongo engorroso criticándolos. Yo opinó que nunca han tenido que trabajar duro con animales. Un amigo una vez tuvo que hacer algo con unos animales recién nacidos porque la madre de estos no les quería dar de mamar y empezaba a matar gallinas para llevarles de comer. Entiendo lo que hizo. Los perros recién nacidos no son como los terneros, que se muere la madre y se los puede hacer mamar en otra vaca, y anda a encontrar pronto otra perra parida, y más difícil que el dueño de la perra quiera tener más perros. Fue feo lo que hizo, sí, pero no le quedaba otra. No va que se le da por contar eso a un amigo y justo había una vieja escuchando, que fue, me la imagino con su mejor cara de fruncimiento, y le dijo algo como “mira, yo me llamo a silencio, porque yo soy miembro de UPA (Unidad Protectora de Animales, que es de acá), pero la próxima pensá que así como no te mataron a vos cuando naciste, vos no mates perros chiquitos, porque en la Biblia dice ‘no mataras’...” ¡Haber estado yo...! Señora, ese mandamiento se aplica solo a los seres humanos, a no ser que a la perra se la haya cogido un tipo, y ya que estamos con la Biblia, en otra parte dice que Dios puso a las plantas y los animales para que el hombre los aprovechara, ¡chupate esta mandarina alargada! Haciéndose la santa por ser defensora de los animales y tratándolo al otro de malo... Hace dos o tres años hubo acá un caso de que a un muchachito de dos años los padres lo mataron a golpes. Aberrante el asunto. Los padres eran miembros de UPA. No es para justificar a mi amigo ni decir que los de los animales son todos una manga de caretas, pero esas personas no tienen que autoponerse en un pedestal, cuando en realidad lo que pasa es que son iguales que todos, con los mismos defectos y virtudes.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Medios (de comunicación) bobos.


Hablando de los medios de comunicación, PabloRe me dice, entre alguna que otra libertina invitación o algún chiste disoluto: “prefiero la basura local antes que la de la capital”. Sí, en serio, yo coincido con él en el sentido de que en los canales y diarios de Buenos Aires, por ejemplo, hay mucha basura, los programas de puteríos, los sensacionalistas, los que solo son famosos por los escándalos en los que se anotan, etc. Sin embargo, ahora voy a dedicarle unos párrafos a la basura que tenemos acá.
¿Por dónde empezar? Quizás por el noticiero del canal, que es la cosa más estúpida y repetitiva que he visto. Se ve que acá no pasan muchas cosas. Se la pasan tres días seguidos dando la misma noticia, o explotando al máximo cualquier boludez que pase. Por ejemplo, una vez le hicieron una nota a uno porque su gata había estado tres días seguidos arriba de una planta. Una boludez bien boluda. O yendo al otro extremo, algo bien serio. En un pueblo cercano una vez encontraron a uno muerto en la casa. Como saben hacer, a la noticia le pusieron música triste, y la periodista (que nunca se peina) relataba con voz de consecuencia como lo habían encontrado. Nada demasiado sobresaliente, hasta que la periodista, para decir que uno había mirado por la ventana porque llamaban a la puerta y nadie abría, dijo “miró por la ventana, la ñata contra el vidrio...” Créanmelo, pasó en serio. O la misma periodista que una vez se mandó una de sus disertaciones filosóficas sobre la problemática social y dijo algo parecido a “fuera de las grandes ciudades se hacen bolsones de pobreza donde se generan enfermedades, por eso hay que cuidarse, por ejemplo, salir a caminar para mantenerse en forma”. Exponentes de la filosofía, Platón, Descartes, Newton, Voltaire, y esta periodista. Supongo que es más fácil entender a los cuatro anteriores porque existen escuelas donde se explica lo que querían decir. Igual que en plenas elecciones no me acuerdo si generales o no, estaba hablando con uno y le dijo negro peronista hincha de Boca de esta forma “sabemos que usted es moreno, peronista, y que es hincha de Boca”. O sea, no fue muy diplomática que digamos. Era una comunicación telefónica por eso no se pudo ver la cara del otro, pero no habrá sido muy linda porque terminó de decir los datos que estaba dando y cortó sin despedirse.
Es igual con otros programas del canal y con las radios de acá. Tienen dos posiciones encontradas; por un lado, se hacen los buenos, los correctos, pero por el otro, tienen el espíritu de “que me voy a hacer el bueno si acá nos conocemos todos”. Parecen programas de entre casa, como cuando uno es chico y juega con los amigos o los hermanos a que está haciendo televisión o radio. Una vez en una radio se sorteaba un CD de música, y hablando, hablando, el conductor dijo “a mí el CD me sale dos pesos y después lo hago grabar”. Por lo menos que no lo diga al aire. Hace poco se quejaban del sensacionalismo de los medios nacionales cuando trascendió algo que pasó acá sobre la hija de una diputada que tuvo un bebe y lo abandonó muerto, para sintetizar, siendo que ellos, cuando hay algún accidente fatal dejan la noticia bien para lo último. Volviendo al canal, que sé yo, quizás el mayor problema que tenga es que desde su fundación sigue con las mismas momias recalentadas de siempre. Bah, no. Hará uno o dos años entró uno joven, tipo 30 años, pero sigue el mismo estilo de los más viejos. En fin, parece como si hubieran hecho un casting de idiotas. Por lo que más se hacen los bonitos es cuando cambian las escenografías, cuando en realidad lo que tendría que preocuparlos es la calidad de la programación. Tendrían que aprender del canal 3 de la Pampa. Está bien que es el de la capital de la Pampa, pero las personas que lo conducen son humildes, es decir, van ahí a hacer un trabajo, no hacen chistes que solo ellos entienden, o bromeando sobre personajes de su pueblo sin venir a que.Bueno, para terminar, reconozco que nuestro canal tiene dos puntos a favor. Desde la una y media de la tarde hasta las siete transmite el canal Encuentro, y en los huecos de la programación dan buenas series. Claro que no las produce él, jajaja.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Arbolito instantáneo.


Hoy es ocho de diciembre, y como es costumbre, se arma el arbolito. Antes era toda una ceremonia sacarlo, decorarlo, hasta llegamos a tener tres árboles distintos, y uno de ellos agrandado con una gran rama de pino, chica la mugre. Después de los adornos, las luces, otro dolor de cabeza más, porque un tramo andaba y otro no, cambiar los foquitos a ver como andaban, un coñazo, diría Egeo. Sin embargo, ya solucionamos la cuestión. Hace unos tres años armamos el arbolito blanco, lo dejamos en un lugar hasta el día de Reyes... y después lo embolsamos armado hasta las próximas Navidades. Qué práctico, ¿no? Solo que da un poco de lástima, porque es lindo armarlo y todo eso, pero se hace tal quilombo... Es decir, antes, cuando era chico, me encantaba la época de Navidad, comprar los adornos y ponerlos, o también mirarlos. No sé porque me encantaban (y me siguen encantando) las guirnaldas rojas. Las veo y tengo la sensación de que tengo seis o siete años. Otras cosas que también eran lindas eran unos adornos caseros, unos falsos regalos, cajitas chicas que se ponían al pie del arbolito. Se re notaban que eran hechas en casa y que ya tenían unos cuantos años, pero me gustaba mirar el hilo blanco y gastado con el que estaban hechos los moños, el papel de regalo, y hasta las telarañas que tenían, porque eran parte de su encanto. Aunque creo que añoro esa época de cuando era chico en Navidad, porque estábamos todos, y porque la vida, en todos los sentidos, era mucho más fácil...

Cosechando en el campo alquilado.

El martes pasado cosechamos la cebada de un cuadro del campo que le alquilamos a Vellón, el socio del vecino Hernán. Dio bastante, en diez hectáreas 22 toneladas y pico de semilla. Bastante, ¿no? Habré pasado un papelón con mis contactos porque les decía la cantidad de kilos y los redondeaba en dos toneladas y pico en total, que boludo. Digan que no sé como se hace la cerveza casera, porque si lo supiera los dejo sin comer a los chanchos, jejeje. Nos cosecharon los Scarabotti, unos contratistas de Villa Eloísa, provincia de Santa Fe, a los que conocemos desde hace años. Una vez estaban parando en la antigua estación de servicio que está por acá cerca, no sé si todavía funcionaba o ya había cerrado, pero en cualquier paso paraban ahí camiones y equipos de cosechadoras; justo precisábamos que nos hicieran un cuadro y no encontrábamos quien. Papá los encontró en la estación de servicio y los contrató, siendo de esta forma el primer patrón que tuvieron por esta zona. De ahí en más, empezaron a contratarlos nuestros vecinos, de mucho más campo que nosotros, o sea que les resultaban (y les resultan) más rentables, pero como papá fue el primero, siempre nos han cosechado con especial atención algún mísero cuadro de cinco o seis hectáreas. Hernán nos prestó un chango y el chimango para meter la cebada al galpón, y cuando vino el tractorista a descargar, fue cuestión de estar hasta las diez de la noche paleando semilla hasta vaciar los dos changos que salieron. Había venido un primo no me acuerdo para qué, y como se quedó hasta la noche ayudándonos, hicimos pizza y comimos con él. Aunque decía que comía nomás un bocado y se iba, se quedó hasta el fin, jejeje. Con lo que quedó en el cuadro, ayer vino un tipo amigo de mi primo y nos hizo rollos para el invierno que viene, porque como viene la cosa, difícil que llueva lo bastante para que haga crecer pasto para esa época, y más con ciento cincuenta y pico animales.
Supuestamente tenemos contrato hasta fin de año, pero el quid de la cuestión es este; Vellón planea desalojarnos antes para poner a sembrar, por eso Hernán venía antes de hacer cosechar para decirnos cuando lo íbamos a hacer así echábamos las vacas para que se comieran el resto. Eso es ser sorete, que quieren que diga. Ellos son ricachones, no se van a fundir por tener que esperarnos hasta fin de año, en cambio, nosotros necesitamos ese campo para darle un descanso al propio. Encima, a lo que no son verdaderamente oligarcas (porque encima tenemos que entregar el campo porque suben el alquiler), Hernán viene a dar indicaciones y a chusmear sobre todo, absolutamente sobre todo, y tiene un empleado más chismoso que no sé que, no sé si no habrá hecho un casting de chismosos. No hablo del que vino la otra vez, sino de otro. He tomado la determinación de que la próxima vez que venga a averiguar algo, le voy a decir a todo que no sé, aunque sepa, porque no me gusta tener que darle explicaciones a otra persona sobre lo que uno va a hacer. Está bien, él y los otros que vienen a dar indicaciones solo quieren ayudar, pero una cosa es ayudar y la otra meterse, como si uno no supiera que hacer. Y nos ayuda en todo, que es lo peor. Le estamos agradecidos, en serio, pero quiere meterse en todo y enterarse de todo. Qué situación tan fea, no, no saber si hablar bien o mal de alguien que te ayuda pero a la vez te apura.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Sueño

El otro día soñé algo. Estaba mirando en una mesa el plano de las salas velatorias, y estaba marcado con naranja el lugar donde habíamos velado a papá. Yo pasaba el dedo por todos los lugares, como memorizándolos, y al pasar por el lugar naranja, me ponía a llorar muchísimo, revivía la angustia que sentí ese día. No fue una pesadilla ni mucho menos, solo algo que pasaba. Me hizo muy bien llorar, digo esto porque aunque haya sido un sueño, creo que lloré en serio. Ahora no sé si lo que me pasa será normal o no, pero me está dejando de importar si lloro o no, si me pongo mal o no. ¿Por qué será? ¿Será normal? No me haré la boluda pregunta de si estará bien o mal, porque no es cuestión de que esté bien o mal, es algo que siento, no algo que hago premeditadamente. Mi mamá hay días que está mal y se pone a llorar, y yo hablo con ella, trato de consolarla como si yo fuera un especialista en lo del dolor y todo eso, cuando en realidad no sé ni siquiera las cosas que le digo, aunque ella me dice que le hace mucho bien que yo le hable. Qué se yo. No sé mis hermanas como lo están tomando, pero en apariencia, mejor que yo.

El hablar campesino.


Es una pavada lo que voy a contar, pero me sorprendió como para comentarlo acá. Creo que fue el martes que fui al pueblo a hacer algunos mandados (en el camino de vuelta se me quedó en llanta la bicicleta a cuatro Km. de casa, grrrr) y ya que estaba, para variar pasé por el ciber. Estaba ahí, boludeando, y se conectó Damustile, ese simpático y extraño porteño.
-¡Hola, Damus! ¿Cómo has andado?
- Hola. Bien. Se nota que sos de campo.
-¿Por qué?
- Has andado.
-¿En que he andado?
- Decís “has andado”. Así hablan en el campo.
Y dicen que los de campo somos observadores. Nunca me había fijado en eso.