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sábado, 27 de diciembre de 2008

Soja podrida

La verdad que el oligarca Hernán se portó, y nos dijo que fuéramos a uno de sus campos a buscar soja que se había humedecido y que no estaba en muy buen estado. ¡No, como voy a decir eso, pobre Hernán! La culpa es del otro, de Vellón, que nos quiere sacar cuanto antes, pero a este paso, hasta el 31 no nos vamos. Estamos desarmando todo a lo que podemos, por ejemplo, hoy, domingo 21, llevé la carretilla y empecé a traer los postes y los rollos de alambre de púa. Las manos me quedaron hermosas enrollando eso, menos mal que se cicatrizan rápido.
Vino Pat con el Pelado con un chango que él hizo con la caja de una camioneta. Yo la verdad no quería saber nada porque vinieron después del mediodía, y recién habíamos comido, pero recordé que el Pelado también tiene trabajo en su propia quinta, así que me presté y fuimos a buscar la soja. ¡Mamma mía, que podrefactación tenía la pobre! Claro que era regalada, no íbamos a exigir soja bañadita y perfumadita, jaja. La trajimos en dos viajes, durante los cuales tuve que aguantar los manoseos de mi cuñado para que se dejara de joder, porque si uno le da pelota, peor se pone todavía. No sean mal pensados, no es de gay que lo hace, sino para ver que hace Pat, la cual se ríe. Así que estos días, para ahorrar cebada les estamos dando soja a los chanchos grandes, pero si cualquiera pregunta que les damos de comer, nos hacemos los finos y decimos que les damos cebada y maíz. Puede que la soja haga que los chorizos no sequen, pero hace muchísimo que nadie encarga un chancho grande, y ojos que no ven, corazón que no siente, jaja. Lo qué sí, después de cada vez que doy de comer tengo que lavarme las manos con detergente como cinco veces seguidas. El olor que te queda es peor que el de huevo podrido...

Pd: ahora es lunes, y Hernán nos dijo que si desalojamos para el 26, nos van a hacer una rebaja de $800 en el último alquiler que le pagamos. Será cuestión de apurarse...

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