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martes, 17 de junio de 2008

y que vuelen los cardos rusos...

¿Cómo andan? El título lo puse por algo que pasó el domingo, y por un programa que hacía un tipo con voz de borracho en Radio Continental, que se llamaba “Y que vuelen los ángeles”, y se trataba de las formas correctas de tomar vino. Uno de los consejos que daba era que al vino había que tomarlo a temperatura ambiente. ¿Se imaginan a las dos de la tarde de un día bien caluroso de verano, tomar el vino a 40 grados…? ¡Chico el pedo!
El sábado creo que comenté que habíamos tenido que pelar ocho lechones a la mañana, dos para mi cuñado, uno para una tía, tres para un carnicero y dos para otro. Después, los ratos que tenía libre me puse a estudiar para filosofía, que el martes tengo el parcial. A la tardecita, como siempre, fui para el pueblo a las seis, y corté directo para el centro, el boulevard Villegas. ¡Cometí una traición y ustedes noooo…! Se venía una marcha de gente con cacerolas, tambores de doscientos rodando, y yo le pregunté a una mujer de por ahí que pasaba, y me dijo que era por el asunto del campo. Ahora me siento un tanto forro, me tendría que haber sumado, pero tenía frío, y aparte, tenía que ver si por ahí recuperaba el famoso cd. Lo mismo, me puse al lado, en contramano para relojear si conocía a alguien. Nooo, para nada, eso me pasa por chusma y oligárquico, jeje. Fui para el ciber donde perdí el cd, y no lo habían encontrado, que le voy a hacer. Me puse a bajar la segunda parte del Age of Empires 2, que ya había bajado la primera parte el día anterior, no me digan que soy un viejo porque ya lo sé, y a grabar las imágenes que Francisco pone en su blog fahylisto.blogspot.com. ¡Visítenlo, está re bueno!. Ratito después escuché la marcha que volvía de la vía, donde había pegado la vuelta. A eso de las ocho y pico, por ahí, Francisco se conectó, y estuvimos hablando un rato, como siempre. Me cae bien el tipo, eh, es de esos que se les puede tener toda la confianza del mundo. A propósito, me dio las instrucciones para poner el cartel de adhesión al campo, aunque no me fijé por que parte del blog quedó. A las nueve y media, diez (después de haber quedado con uno de mis contactos de acá en dar una vuelta en auto algún día a ver que pasa) compré una pizza y fui para lo de Emanuel, que Pablo me había dicho que iba a ir para allá. Llegué, y justo salían ellos dos junto a Cacho, uno que trabaja en SW, para alquilar la película basada en el juego de terror “Alone in the dark”, así que me dijeron que dejase la pizza ahí que después compraban otras dos y la recalentaban en el horno. Volvimos con la película, y la empezamos a ver ratito después. En ese ínterin, Pablo se puso a boludear con una silla giratoria, y yo se la quise girar de prepo, y me dijo “no, con oligárquicos no hablo. ¿Viste que Barrachia (el actual intendente) les tiró unos tiros?”
- Ah, no sabía nada.
- Sí, la marcha que hubo recién. Fueron a manifestarle enfrente de la casa y salió a los tiros.
Empezamos a ver la película. No sé porque, pero soy brujo. Apenas vi un ratito pensé “va a ser una idiotez” y así fue, porque muchos efectos especiales, así, pero nada de nada de terror. Los otros también opinaron como yo. Yo hubiera querido que alquilaran “El laberinto del Fauno”, pero me pareció que ya la habrían visto. A la una y media, las dos, me fui a la remisería, y como haciéndome el boludo, pregunté si estaba Gusti, y me dijeron que no, que los sábados no trabaja. ¿Qué es lo que quiero yo con él? Todavía me lo pregunto, si quiero hablar sobre lo del otro día o si solo quiero sexo o probar otras cosas. Quien sabe, quizás una mezcla de todo eso, o nada más hacerme el regio pelotudo. Me llevó el Chino, otro remisero. Que cosa, me parecía más grande que yo y solo tiene veinte años. Juega rugby, tiene novia, y se ríe de cualquier boludez que le digo. No creo tener esperanzas con él, pero, quien sabe. A consecuencia de una cerveza que me había tomado en lo de Emanuel (los otros sorprendidos porque me la tomaba como si fuese agua) me dormí al ratito. A propósito, tengo que contar que es un truco que a veces uso, cuando un remisero lleva a otro a su casa antes de llevarme a la mía, a veces tengo sueño, pero no tanto, entonces me hago el dormido y me entero de cada puterío… Claro que después siempre me los olvido.
El domingo me desperté un poco más tarde. Hicimos de asado dos pollos, carne de vaca, y chorizo. Uh, no le regalé nada a papá, veré si le compro el regalo esta semana. Sin embargo, mi hermana Car se fue al otro extremo, porque le trajo dos regalos a papá, y hasta decía cuanto le había salido. Eso está mal, que sé yo. Mi cuñado se ve que ha vuelto totalmente a la normalidad, porque me empezó a tratar de puto bien de temprano, bah, conmigo solo no hacía chistes, sino con los chorizos, diciendo que la mujer del que se los había vendido, prima nuestra, era una degenerada insaciable, porque el chorizo del marido estaba caído y falto de color. Me encanta cuando se pone así de guacho. Mi sobrino anduvo sorprendiendo de vuelta con el vocabulario y las contestaciones que da, jejeje. Por lo rayado salió al tío materno.
Mi hermana y su familia se fueron, entonces a Pat, mi otra hermana, se le ocurrió quemar los cardos rusos que se habían juntado por todo el viento que había soplado días antes. Había como cuarenta en el caminito que lleva de la calle a mi casa. Al principio parecía que no iban a agarrar fuego, pero agarraron, y cuando lo hicieron… ¡qué lo parió al calor que se armó! Y pensar que uno ve los incendios en la televisión y piensa que no debe ser para tanto, ja! Que cosa, ahora no me acuerdo que pasó después, salvo que como de costumbre, di todas las comidas de los chanchos, y encerramos una chancha que estaba por parir. Después me enteré de todo el asunto con el intendente, que era que había salido a los tiros porque los de la manifestación del sábado le habían tirado tambores de 200 en el patió de la casa, y cuando fueron a sacarlos, el viejo pensó que se le venían todos encima y pegó un tiro al aire para espantarlos. Pobre, y pensar que él decía que la gente no tenía que estar armada.
El lunes me desperté con la idea de repasar a fondo las fotocopias de filosofía. Es extraña esa rama, porque en una parte elogia el ocio. ¡Aguante la filosofía! Sin embargo, había que pelar otras dos bestias con forma de lechón. Las mató papá, porque como yo anduve flojo en acribillar algunos el sábado, tuvieron una larga agonía. Después, como hubo que hacer algunas otras cosas, y yo con una calentura regia porque no había podido estudiar nada, con los chanchos hice un intermedio, les di una sola vez, pero bastante más. Ahí sí, tuve bastante tiempo para estudiar, largas horassss.... y me las pasé caminando de acá para allá, porque en algunas partecitas el sol se pone lindo. A propósito, tengo que contar una guachada que siempre me hace Perrita-A. Afuera de la cocina hay una esquina donde se juntan dos paredes, que aún en pleno invierno, si el sol da un ratito ahí, se pone re cálido. Y yo siempre me pongo ahí, momento que es esperado por la perra en cuestión, que viene y se me pone al lado, más que al lado, mirándome con una cara tal que le tengo que dejar el lugar puteándola como si me hubiera obligado. Disgresión aparte, ayer, a la hora de la siesta no estudié nadaaaaa, jajajaj. Ahora se me metió una espina en el dedo, por presuntuoso. Tuve que traer del chiquero dos lechoncitos chiquitos, porque la chancha que habíamos encerrado el día anterior los tuvo por cualquier lado y estaban muertos de frío, así que los pusimos en la salamandra. Medio tarde, ahora deben estar muertos.
Ahhh, y vamos a arreglar el techo del baño, el corredor y la despensa, eso no lo había comentado. Por eso,para que los señores albañiles puedan trabajar tranquilos, hubo que sacar todo lo que había. Cada porquería encontramos... carpetas de primer año, el arca perdida, el Santo Grial (con la sangre de Cristo un poco reseca, jeje)... Quedé molido. Bueno, me bañé, tomé algunos mates, me quedé estudiando a las apuradas, y a las once,como de costumbre, miré el programa de capussoto, y en los cortes me ponía a escribir este posteo, que dejé por la mitad. Me voy a comprar algo para comer. En un rato sigo.