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sábado, 18 de octubre de 2008

Que cosas que tiene la vida.


Hola, como andan. Voy a tratar de resumir todo lo que pasó desde el 24 de septiembre. Del velorio rescató que fue Pablo. La madre me había llamado y daba vueltas para preguntarme si había pasado algo, que justo se habían enterado de casualidad. Me mandó saludos para mí y mi familia. Después, fue la parte de la bendición del cura, que fueron todos a despedirse de papá. Yo estaba como euforico, con la mente dislocada. Fui y le di un beso, y me fui tratando de asimilar el hecho de que papá estaba muerto. Muchos lloraban. Había mucha gente, por lo menos doscientas personas. Me salí del lugar, y vi que estaban Pablo y su mamá. Me acerqué a ellos y les pegué un abrazo tremendo, llorando, más a Pablo. Me dijo que todos los otros (Emanuel, Dario, y algunos otros más) me mandaban saludos, y que los de la remisería también, porque habían ido a la sala velatoria con la remisería que me lleva al campo. Me preguntó por que no veía a ningun amigo más ahí, a Francisco, por ejemplo, y yo le dije que para que los iba a llamar, y él me dijo que para algo ellos eran mis amigos, que yo los necesitaba. Fue algo muy importante, che, lo que hicieron él y su mamá. Fue un momento muy dificil para mí, y ellos estuvieron ahí. Si Pablo alguna vez se entera de lo mío y le cae mal, yo estoy dispuesto a perdonarlo, porque estuvo ahí, fue importantisimo para mí.
Después... la vida siguió, que le vamos a hacer. Mi mamá lo está aceptando poco a poco, y mis hermanas, no sé como lo están tomando, pero yo... No siento nada, o al menos no tanto como creia que iba a sentir. No sé si es de fuerte, de insensible, o que reciéncito ahora estoy cayendo. O quizas todos somos más fuertes que lo que habíamos creido. Yo creia que cuando pasase ibamos a estar dos meses destrozados, sin saber para que lado agarrar, pero no. Por ejemplo, a la semana estabamos tomando mate y comiendo tortas fritas, y mamá decía "papá nos va a ayudar desde arriba" y yo salté "o desde abajo, anda a saber", y todos nos reímos. Creo que todo se está acomodando para bien. No tengo ganas de escribir más.
Igual lo extraño.