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sábado, 15 de noviembre de 2008

Lo que es la luna... (el enojo)


El día siguiente me levanté preguntándome como me llevaría con Car y Ricardo, ensayando mentalmente mi propia atada al sulky si me llegaban a decir algo. Pat se había ido a las carreras con el Pelado, quizás para no verlos, quizás porque tenía ganas de ir, que sé yo, el asunto es que no estaba, o por lo menos no la vi, jeje, que chistes idiotas que sé hacer. Di de comer a algunos chanchos, hice alguna otra cosita, y cuando fui para la casa, vi que mi sobrino Gastón, mi nunca bien ponderada hermanita y mi nunca bien atendido cuñadito (culeadito, diría yo) ya habían llegado. ¡Lo que es cuando alguien está enojado, como le cambia el comportamiento! Otros fines de semana, Ricardo es puro chiste sobre que soy puto (acertando sin saberlo), joda, chupamediadas varias, y es el primero en prender fuego, el primero en querer tomar cerveza, todo. Ese día, para nada. A gatas saludó y si yo no me ponía a hacer el asado, él no colaboraba. Bueno, también, el sábado, se mereció la reprimenda de Pat, que fue por muchas otras cosas, claro, pero el señor tratándonos como si fuésemos sus empleados… Mira que bien, viejo estúpido. No hizo ningún chiste ni nada, y en cuanto comieron se fueron.
Anexo aparte se merece el tío que siempre nos viene a visitar los domingos, no sé si he hablado de él, digamos que es el tío Ra (no, no soy sobrino del Dios Ra). Dudo sinceramente de que haya agarrado una pala alguna vez en su vida, porque trabaja de hacerle los mandados a los otros, pero le huye al trabajo físico, digamos. No sabemos para que viene, si se pega unos aburrimientos… No sabemos que tema de conversación darle, porque aguanta algunas frases y listo, o sino se pone a criticar todo, por simple gusto de hacerlo nomás. Pero el asunto es que después de comer fue a caminar por un cuadrito que tenemos lleno de maquinas viejas, alambres enrollados que no sirven… ¡y se puso a decirle a mamá lo que había que hacer con todo! No lo que “podríamos” hacer, sino lo que teníamos que hacer… ¡Que idiota! Nunca ha trabajado en el campo, y menos todavía en este campo. Le decía “¡pero estas alambres todavía sirven!” señalando unas que cambiamos hace rato, que un día de estos va a venir el Pelado con un camión que tiene para llevárselas, todas cosas así, y justo era un día que mamá andaba caída recordando mucho a papá. Ya sé que tanto él como Ricardo solo deben querer ayudar igual que mucha otra gente, pero se van a la guasca con sus buenas intenciones… Una cosa es querer ayudar, cosa que agradezco aunque no se note, y otra muy distinta es meterse con como estamos manejando el campo, y menos gente que de campo no sabe nada. Parecen creer que como falta papá (falta papá… que cosa) nosotros no sabemos que hacer, que precisamos ayuda para hacer lo que venimos haciendo desde hace veintipico de años. Bueno, gente, perdonen si he estado muy negativo, pero preciso decírselo a alguien, jeje. Chauuu, hasta luego.

PD: Las dos cosas más importantes que pasaron esta semana; Pat y yo casi prendemos fuego un cuadro entero al pretender eliminar los cardos rusos… y hoy me rapé.