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sábado, 21 de marzo de 2009

Vampireando a los cosecheros.

Buenas. ¿Cómo andan, mis queridos y nunca bien ponderados (nunca en mi vida o por mí, por lo menos) lectorsuchos?
Semanas anteriores, cuando Adribotti vino para traerle los regalos a Pat para cuando naciese el susodicho en cuestión, me había dicho que se había comprado un modem para Internet Satelital, y que cuando lo trajese, me iba a llamar para que lo pruebe. Le dije que lo haría con gusto y me olvidé del asunto.
Resulta que Adribotti vino la semana pasada y me paró cuando estaba cuidando las vacas en la calle para decirme que fuera a verla cuando quisiera, que iba a estar en lo de Hernán porque tenían que cosecharle. Ni lerdo ni perezoso, después del mediodía, me fui en bici haciéndome el estúpido por los lados donde estaban los Scarabotti, con el pendrive en el bolsillo, porque tenía que bajar una parte del Tomb Raider 5 que no se había descargado bien, y para no gastar en ciber, teniendo Internet gratis tan cerca... Sí, ya sé, soy un parásito.
Encontré a Adribotti sentada cómodamente al lado de la casilla, viendo algunas cosas del banco, y en cuanto me vio sacó la computadora para que le ayude a bajar algunos juegos de Internet. Conecté mi pendrive y puse en el navegador el link de la parte que necesitaba para completar el juego. Debo haber sido castigado por parásito porque daba error, como si se estuviera bajando otra cosa en la misma computadora y no se pudieran bajar más. Me resigné y le busqué los cracks para unos juegos que tenía ahí. Enseguida vinieron el hijo y los sobrinos, todos muy amables conmigo, y de gran belleza santafesina, y estuvimos hablando un buen rato, diciéndome si no les quería fiar un lechón, y yo respondiéndoles que tenían que agradecer que no les cobrara por el servicio técnico que le había brindado yo a la computadora de Adribotti. Ella después fue a casa y me encargó tres docenas de huevos, aparte de que quería conocer al Turquito, pero Pat no estaba. Adribotti fue en otro momento, y sí, ahí si estaba, y le hizo un montón de mimos. El Turquito estaba llorando, pero ella le hizo upa y él se durmió enseguida. “Claro, como tengo colchón de agua”, se reía ella, a lo que es muy gorda. De pasada, me encargó el lechón más grande que hubiera para el 26, y yo pienso darle el gusto, jaja.

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