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sábado, 11 de julio de 2009

Formas de escribir un libro.


Hola, buenos días, un tanto fríos y ventosos, pero está bien que así sea, porque es invierno, pero no cae ni una gota de agua, y eso sí que es malo, porque no hay nada de comida para los animales, ni en el campo ni en los caminos de tierra que lo rodean.
Temo ponerme pesado con este tema, pero es lo mejor que sé hacer así que voy a dar cátedra sobre el asunto (no hablo de pajearme, mal pensados). Aparte de hacerle chapa y pintura al libro que escribo ahora, también practico algo parecido con el primer libro serio que escribí, Ecylcdm, digamos que se llama, y eso que tardé cuatro años en dejarlo como a mí me gustaba. Lo estuve revisando y pensando en que la historia estaba buena, que me convencía, pero que le faltaba profundidad y quitarle elementos innecesarios, como para redondear más, digamos. Primero era una serie de cuatro libros hasta que unifiqué todo y lo dejé en uno solo. De setecientas paginas que eran, lo anduve podando y quedaron trescientas y pico. Ahora mismo lo estaba remodelando. Por ejemplo, en una parte hay una estatua que la habían escondido durante la Segunda Guerra Mundial para que no la robaran los nazis, y se me ocurrió que podría averiguar títulos de obras efectivamente robadas por ellos para dar un poco de realismo dentro de toda la fantasía, aparte de un párrafo más para explicar como estaba cifrada la localización de las obras de arte ocultas.
He visto que aunque algunas ideas se me ocurren mientras escribo, a las otras las tengo mientras trabajo. Hace poco, cuando estaba dándole rollo (pasto seco enrollado) a los animales se me ocurrió como podría ser la continuación del libro que estoy haciendo ahora. En Ecylcdm, estaba terminando la tercera parte y no me convencía para nada, sentía que le faltaba gancho para que el probable lector llegase a la cuarta parte sin tirar el libro, hasta que, una mañana de invierno que iba a buscar las vacas en medio de mucha neblina (todos los años veo lo mismo, como un arco iris pero de neblina, todo blanco, no en el horizonte sino a veinte o treinta metros, y en el mismo lugar) me di cuenta de que todo el asunto estaba basado en una leyenda antigua, y que algunas cosas podían estar ocultas. Los protagonistas de la leyenda original eran tres hombres, y se me ocurrió que uno de ellos podía ser una mujer disfrazada.
Mientras, para ir teniendo una idea de los libros que quiero escribir, y recordar todos, voy creando documentos que son solo el título, porque adentro no escribo nada. Muchos de ellos son cosas que se me ocurren en el momento, o extensiones de los libros que ya he escrito. De esta manera, ya tengo como veinte proyectos, entre ellos, las “Crónicas de Aislsost Nai”, una serie de siete libros con la historia de cierta isla famosa en relación a una mitología que inventé, “Las aventuras del Mercader Marrón”, que es la historia de un mercader interdimensional que viaja por muchos mundos alternativos estafando al que puede, “Farcevol”, un brujo que no tiene todos los fósforos adentro de la caja, “La vida de J.V.P” “La historia de Marcus Dominico” “La Sociedad Marcuso” “La Catedral del Bosque”, estos cuatro, continuaciones de Ecylcdm. Como ya sabrán muchos, muchas de mis historias saben ser adaptaciones de la realidad, o al menos, uso personas de la vida real, casi todas con su consentimiento, pero otras no. Por ejemplo, en un libro agarré a los parientes y vecinos que más detesto, los afeé un poco, y los metí en una orgía repugnante que hasta a mí me dio asco.
Y para terminar con mi manipulación de la literatura, agarré “El amigo”, un cuento del escritor Manuel Mújica Lainez, y le cambié el final porque terminaba demasiado para el culo, a mi gusto. Era de uno que nunca había tenido un amigo, que nadie lo quería, y que en una noche de carnaval encontraba a alguien que hablaba con él, que paseaban por toda la ciudad, que lo entendía, y al otro día no lo podía encontrar más, y era que se lo había imaginado. El cuento en sí es lindo, pero no me gustó para nada el final, entonces se lo cambié, diciendo que al final lo encontraba, cuando ya se había dado por vencido. No voy a publicarlo ni nada, solo lo tengo en la compu, porque me identifico mucho con el protagonista.

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