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sábado, 1 de agosto de 2009

Cuartel desorganizado.


El regimiento se levantó mal dispuesto a causa de unos suministros que ingresaron en el cuartel en el momento equivocado. El general no logró poner orden a tiempo, y tenía que huir hacia el escritorio a cada rato porque el cuerpo se le rebelaba. El frío hizo aumentar la insubordinación, y luego la huida, la desbandada general, la deserción. Podría decirse que los soldados se escaparon a chorros por la puerta trasera, manchando todos los alrededores. El mismo general pasó el trapo limpiando la desgastada puerta entre chorro y chorro, mientras conminaba a las tropas restantes a no abandonar sus puestos, pero no fue obedecido. Una y otra vez tuvo que volver volando al escritorio, a su silla tan querida que siempre había recibido todos sus esfuerzos, y en esos ratos, los soldados aprovechaban y se escapaban, aunque cada vez en menor cantidad. Por suerte, en algún momento las fugas pararon, y los soldados que restaban, empezaron a salir organizadamente, controlados. Eso sí, después hubo que limpiar los destrozos.

Esta es más o menos la historia de lo que pasó con mi desarreglo estomacal del jueves.

1 comentario:

Luckitas dijo...

Tambien con las porquerias (lease cerveza - vino - bebidas blancas - fiambres - leche humana) q debes estar metiendole al cuartel a cada rato... como no queres q el mismisimo cuartel se insubordine...??? jaaaaaa... chauuuuuuu...!!!