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sábado, 17 de enero de 2009

Asado en domingo pesado


El domingo me levanté, no sé como porque el día estaba re pesado con el calor que hacía ya a la mañana. Me puse a hacer los trabajos, como siempre, y me traje leña del monte porque tenía pensado asar un pollo y unos chinchulines. Mi madre ya había matado el pollo el día anterior, y ya lo había salado, y todo. En eso, a Vir se le ocurrió que los iban a hacer a la olla. Yo no dije nada, porque a lo mejor no les gustaba el pollo asado, pero yo tenía verdaderas ganas de asarlo para ir teniendo experiencia, porque ya con casi 27 años tengo nada más que dos asados hechos, porque a los otros los hacían Pat o papá. Les dije que dejaran que lo hacía asado, y como insistí dos o tres veces Vir se enojó porque pensaba que yo lo hacía de compromiso o de sometido, como el tío Ra cuando su padre lo dominaba. Que me importa lo que dijo ella. Hice el asado, con todo el calor reinante, y me salió buenísimo (según dijeron, eh, jejejeje), y lo acompañé con una sidra. Una más y van...