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sábado, 21 de marzo de 2009

Cornometro.


Ufff. Trataré de ser claro en mis anotaciones, aunque no lo consiga, y veré si no me extiendo demasiado.

06:45- Me despierto.
07:30- Le cebo mates a mamá.
08:30- Echo los animales a la calle, como siempre, los novillos y terneros por un lado y las vacas por el otro.
09:15- Descubro que una vaca overa que es re mañera se había pasado para el cuadro de girasoles del vecino como si no tuviera comida en la calle, y me doy a la tarea se sacarla.
09:20 a 10:30- No logro sacarla. Los girasoles me han cagado a palos con sus cabezas de mierda inclinadas que parecen estar rezando. La vaca se hace la ignorante y me hace rasguñar, golpear, rayar, caer, y dar una vuelta y media al cuadro mientras las que se quedaron afuera se van a la mierda. Con el solcito que hace, el cansancio, y la vaca que parece reírse, exploto. Mis maldiciones se escuchan hasta en el Polo Sur (si es que existe, porque supuestamente no existe y en su lugar hay un agujero por donde se llega a un mundo subterráneo con un sol interno. Al parecer el testimonio es de la Luna, porque una vez se puso mimosa con la Tierra, empezó a meterle algún dedo... me fui por las ramas). Encierro primero las vacas de afuera, un poco más temprano que de costumbre porque estoy medio furioso, como quien dice, y al volver a buscar la vaca mañosa llevo a la Perrita-A (se llama así, creo que ya lo había dicho), porque es la única que me hace caso. La vaca entra en razones rápidamente y va a donde debe ir, pero Perrita-A le pega unos justicieros tarascones.
11:00- Encierro también los novillos porque mi furia también se ha volcado hacia ellos y me voy a casa, maravillándome de que con todos los golpes que me he dado no sienta dolor.
14:00- Vienen Pat y el Pelado con el Turquito para pasarle la rastra a un cuadro. Le ayudo al Pelado a ponerle gasoil al tractor. Chupo fuerte de la manguera (mal pensados) que sale del tarro más grande de combustible, y al hacerlo, trago algo. Escupo y maldigo.
18:00- Pat y el Pelado se van. No pueden arrimarme al pueblo por lo que tengo que ir en bici. Una vez que llego, me pongo a bajar la parte del Tomb Raider 5 que había bajado mal y me pongo a chatear. Inesperadamente encuentro a Pablo conectado. Resulta que Emanuel, aparte de prestarle la computadora, también le ha prestado el modem inalámbrico. Me dice que pase por la casa y yo le digo que en un rato voy y que ya había pensado hacerlo.
19:20- Llego a la casa de Pablo y nos ponemos a ver series de anime en la computadora. (A propósito, me prestó Bourne, el ultimátum, Stardust, la película de los Simpson, Transformers, y una serie espectacular a la que me volví adicto, Death Note. Esa serie está muy buena, espectacularmente pensada, y tiene tantas vueltas de tuerca que uno no sabe a que atenerse. Si la encuentran, mírenla porque está muy pero muy buena, a un nivel eclesiástico, diría Pablo.) Después de estar hablando un buen rato, me calzo la bicicleta y salgo para casa.
21:30- Llego a casa y ceno.
23:30- Me acuesto, y enseguida nomás empiezan a dolerme los rayones y los golpes que me he dado corriendo a la vaca.

De 05:00 a 23:00 del día siguiente, mi vida se divide entre dormir mal, sueños pesados pero no tantos como cuando uno tiene fiebre, acatarramientos, dolores de cabeza, cansancio, cuando eructo sale olor a gas oil, me la paso dele escupir, hago solamente los trabajos indispensables y me voy a dormir. Estoy intoxicado, o sea. No me acuerdo exactamente de lo que paso, o si me lo acuerdo, lo pongo en el siguiente posteo, jeje.

Vampireando a los cosecheros.

Buenas. ¿Cómo andan, mis queridos y nunca bien ponderados (nunca en mi vida o por mí, por lo menos) lectorsuchos?
Semanas anteriores, cuando Adribotti vino para traerle los regalos a Pat para cuando naciese el susodicho en cuestión, me había dicho que se había comprado un modem para Internet Satelital, y que cuando lo trajese, me iba a llamar para que lo pruebe. Le dije que lo haría con gusto y me olvidé del asunto.
Resulta que Adribotti vino la semana pasada y me paró cuando estaba cuidando las vacas en la calle para decirme que fuera a verla cuando quisiera, que iba a estar en lo de Hernán porque tenían que cosecharle. Ni lerdo ni perezoso, después del mediodía, me fui en bici haciéndome el estúpido por los lados donde estaban los Scarabotti, con el pendrive en el bolsillo, porque tenía que bajar una parte del Tomb Raider 5 que no se había descargado bien, y para no gastar en ciber, teniendo Internet gratis tan cerca... Sí, ya sé, soy un parásito.
Encontré a Adribotti sentada cómodamente al lado de la casilla, viendo algunas cosas del banco, y en cuanto me vio sacó la computadora para que le ayude a bajar algunos juegos de Internet. Conecté mi pendrive y puse en el navegador el link de la parte que necesitaba para completar el juego. Debo haber sido castigado por parásito porque daba error, como si se estuviera bajando otra cosa en la misma computadora y no se pudieran bajar más. Me resigné y le busqué los cracks para unos juegos que tenía ahí. Enseguida vinieron el hijo y los sobrinos, todos muy amables conmigo, y de gran belleza santafesina, y estuvimos hablando un buen rato, diciéndome si no les quería fiar un lechón, y yo respondiéndoles que tenían que agradecer que no les cobrara por el servicio técnico que le había brindado yo a la computadora de Adribotti. Ella después fue a casa y me encargó tres docenas de huevos, aparte de que quería conocer al Turquito, pero Pat no estaba. Adribotti fue en otro momento, y sí, ahí si estaba, y le hizo un montón de mimos. El Turquito estaba llorando, pero ella le hizo upa y él se durmió enseguida. “Claro, como tengo colchón de agua”, se reía ella, a lo que es muy gorda. De pasada, me encargó el lechón más grande que hubiera para el 26, y yo pienso darle el gusto, jaja.