Han comentado esto

miércoles, 29 de abril de 2009

Que salga bien 2.

A mamá sus tíos la invitaron a una fiesta que hacen sus parientes maternos, y está en la duda de ir o no ir, no porque se lleve mal con ellos, sino porque le da pereza y no se le da por salir. Yo la estoy convenciendo de que lo haga, que le va a hacer bien, porque nunca sale y hace mucho que no ve a esos parientes. Creo que quizás tiene miedo de encontrarse con una de esas viejas que nunca faltan y que le empiece a preguntar todo sobre papá con lujo de detalles, pero no creo que eso pase, porque los otros también han tenido muchas bajas en su familia, y aparte, le dijeron que la fiesta es para verse alguna vez más que en los velorios. Estaría bueno que saliera y se distraiga un poco, que vea un paisaje distinto que el del campo. Saludos.

Que salga bien.


Acaban de hacerle un estudio de próstata a mi tío Ra para saber cuando lo tienen que operar. Ojo, no tiene cáncer ni nada parecido, por suerte, sino una pequeña imperfección que no lo deja mear bien, lo que le sabe traer problemas. Recién me mensajeó la tía Galad diciendo que el estudio salió bien, que el jueves tiene otro. Me alegro por él. Todos los análisis le han salido bien, por suerte. Qué sé yo. No quiero parecer trágico, pero estos últimos años se nos van muriendo demasiados parientes cercanos muy seguido, y no quiero que le pase lo mismo.

Al cuerno con la grasa...!


No va que el lunes yo les estaba dando de comer a los chanchos a la tarde, y se apareció Hernán. Le tengo un poquito de idea por lo de los perros, pero como no lo hizo a propósito, bueno, vaya y pase. Se fue al chiquero a charlar un poco conmigo para ponerse al tanto de todo lo del campo (viejo chusma), de que animales se habían muerto, y cosas así. De la charla rescato dos cosas; al parecer había pasado el domingo por acá cuando uno de los que había venido se iba, y me quería discutir que era un primo de papá, cuando en realidad era otro, porque tienen autos iguales. Ese primo de papá hace rato que no viene. ¿Cómo me va a discutir quien vino si el que estaba acá fui yo, él no? Y otra cosa. El albañil nos quería comprar una vaquillona, pero a último momento se echó atrás, ya lo dije. Hernán venía a ver si había quedado grasa porque necesitaba para ponerle a los peludos. Que cara para irle a pedir eso a los dueños de los perros que mataste, ¿no? Le dije que no había, a pesar de que el Zorrino me había dejado una lata llena. Habló un poco más conmigo no me acuerdo de que tema y se fue. Me quedó un poquito de cargo de conciencia porque ahora él me está prestando un callejón lleno de pasto para que eche las vacas a comer, pero después me puse a pensar en los perros y se me fueron los innecesarios remordimientos.

Domingo de asado.


El día siguiente me levanté a las ocho de la mañana, y ya empecé a juntar leña para el asado. A las vacas las dejé sin echar para la calle, para que juntasen un poco de hambre para el día siguiente. Pat me había dejado dicho que sacase de la heladera unas achuras y alguna otra carne por si el cordero que traían resultaba poco para los que iban a venir a comer (lo compró el Pelado a cien pesos), pero bastaron las achuras, porque el animal era bastante grandecito. En cuanto ellos llegaron, lo primero que hice fue meter las cervezas al fresco. Algún que otro insurrecto que me lee opinará que como voy a mezclar cerveza con asado, a lo que le responderé que los alcohólicos no tenemos medida, y que lo que no haría sería ponerle gaseosa a la cerveza o alguna de esas combinaciones repugnantes. Creo que me salí del tema. En plena carneada le pedí a mamá que me sacara una foto a mí y después a la cabeza, con lo que después, con un poco de tiempo produje la foto con la que ilustro el posteo. Después el Pelado se puso a pasarle el disco a un cuadro y Pat a asar el cordero (yo alguna otra cosa hacía, no recuerdo que). Después vinieron algunos parientes más casi para la hora del asado, sacamos la mesa de la cocina y comimos afuera. El cordero estaba buenísimo, y eso que no sabe gustarme por lo grasienta que sabe ser esa carne. La cerveza, también. Los que habían llegado último habían traído cinco en una conservadora, y el Pelado se quejaba de que estaban muy frías. Para mí estaban calientes, frías estaban las que yo había puesto en el congelador dos horas antes. Que se le va a hacer, cuando alguien no sabe lo que es bueno no sabe lo que es bueno, je. Terminamos de comer el asado, y se fueron todos los invitados por las tres de la tarde, por ahí. Nos habían quedado cinco cervezas, una miseria al lado de la fiesta de primero de año, que compramos seis y terminamos con doce. A las cinco, por ahí, vinieron de visita unos tíos de mamá que venían acá por primera vez en la vida, y se mostraron muy simpáticos, a pesar de que yo les tenía un poco de idea a pesar de conocerlos solo superficialmente.