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sábado, 9 de mayo de 2009

La gran "Juana de Arco"


Lo que también hemos estado haciendo esta semana ha sido limpiar de papeles viejos, que no sirven, o que no son necesarios. Entregué a las llamas gran parte de las carpetas de la secundaria, aunque parezca imprudente de que a lo mejor las podía guardar por si las dudas, y también la carpeta de tercer grado. Lo que guardé fueron mapas nuevitos para cuando Gastón empiece la escuela, o sea, que los he comprado y nunca los usé o los tuve ahí solo para figurar. Mamá también se prendió porque ha dicho que está en una época de tirar todo, que tengo que aprovechar antes de que se le pase, por eso quemó libros viejos que siempre guardaba porque le daba lástima (tengo ganas de donar los que he comprado a la Biblioteca Rivadavia), y paquetes de cigarrillos y cajitas que siempre guardaba de recuerdo. Otra de las razones por las que se puso a hacer eso es porque nos están invadiendo de nuevo las lauchas y los ratones y les quiere sacar lugar para que no hagan nido.
Igual suerte corrieron gran parte de las fotos que hice en un curso de fotografía del 2001. En ese entonces yo quería seguirlo para tener alguna idea, porque quería agarrar una carrera seria de fotógrafo, pero después las circunstancias no se dieron. Solo dejé las fotografías que les saqué a algunos de mis compañeros (la persona más joven tendría 28 años y era mujer) y las fotografías del campo. Ah, eso sí, las de los chanchos las quemé todas. Jaja.
También encontré papeles y cuadernos muy viejos con cosas muy extrañas que escribía cuando tenía entre ocho o nueve años, entre ellas un crucigrama que yo mismo había fabricado, con cosas tales como “Nombre de lo que cae cuando llueve”. Lluvia. “Industria que manda satélites al espacio”. Nasa. “Cosa parecida a la torta”. Panqueque. Y algo más raro una noticia que había escrito yo: “Estudios médicos indican que Drácula podría servir para los transplantes de sangre”. ¿Transplantes de sangre? Mejor no digo el nombre de la agencia que auspiciaba la noticia (Agencia “Culo cagado de viejas”). Un juego de ahorcado era “Pequi (una perra pequinesa que teníamos) tiene orgasmos con Duhalde (un político de acá, aclaro para lectores extranjeros)”. En esas épocas no tenía mucha idea de lo que era un orgasmo pero sabía que era una palabra “chancha”, así que la gracia estaba en eso. También abundaban los dibujos de dinosaurios, monstruos, fantasmas con cabezas arrancadas y brujas con los brazos despellejados, robots que en la vida real no podrían funcionar ni a palos. Que linda época. Gran parte de eso fue a parar al fuego. Saludos, hasta la próxima.

El Señor tiene caminos misteriosos...

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