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sábado, 1 de agosto de 2009

Cuartel desorganizado.


El regimiento se levantó mal dispuesto a causa de unos suministros que ingresaron en el cuartel en el momento equivocado. El general no logró poner orden a tiempo, y tenía que huir hacia el escritorio a cada rato porque el cuerpo se le rebelaba. El frío hizo aumentar la insubordinación, y luego la huida, la desbandada general, la deserción. Podría decirse que los soldados se escaparon a chorros por la puerta trasera, manchando todos los alrededores. El mismo general pasó el trapo limpiando la desgastada puerta entre chorro y chorro, mientras conminaba a las tropas restantes a no abandonar sus puestos, pero no fue obedecido. Una y otra vez tuvo que volver volando al escritorio, a su silla tan querida que siempre había recibido todos sus esfuerzos, y en esos ratos, los soldados aprovechaban y se escapaban, aunque cada vez en menor cantidad. Por suerte, en algún momento las fugas pararon, y los soldados que restaban, empezaron a salir organizadamente, controlados. Eso sí, después hubo que limpiar los destrozos.

Esta es más o menos la historia de lo que pasó con mi desarreglo estomacal del jueves.

Educacion Sexual.


Esta semana sentí por radio que algunos miembros de la Iglesia se oponen a que se enseñe Educación Sexual en las escuelas porque “reivindica el derecho de fornicar, eso sí, con preservativo”. Uhhhmmmm, me parece que algunos curas no entienden todavía que la sociedad ha cambiado y que gran parte de ella, si bien cree en Dios, no se la pasa llevándole el apunte a los 10 mandamientos, Una vez más, Arjona tiene razón: “prefieren niños con hambre a un preservativo”. Tienen que saber que a los chicos de ahora no les hace falta Educación Sexual en las escuelas para encamarse más temprano, la aprenden solos, que los padres ya no les inculcan a los chicos que no hay que tener sexo antes del matrimonio, etcétera y etcétera. Me parece una visión media anticuada.
No sé si se entiende lo que quiero decir o si me voy a olvidar de algo, así que lo pongo y punto; yo estoy en contra de que los chicos empiecen tan temprano con el asunto del sexo, no por asunto del pecado, sino porque, bueno, en todas las épocas habrá habido personas que empezaron muy temprano, estúpido no soy, pero creo que ahora lo hacen más porque los lleva la sociedad a hacerlo, y no porque quieran. Otra cosa. Esos curas (porque lo que ese cura dijo no refleja la opinión de todos los religiosos en general) ¿opinan eso en nombre de la religión o de las normas sociales? Porque en otras culturas hay sexo entre chicos y está bien visto. Me hace recordar eso que una vez contó Luckitas, sobre ese cura que habló en su escuela dando a entender que todos los ahí eran heterosexuales y creían en Dios. Eso de vincular la religión con la vida privada de cada uno, ¿es para proteger la práctica de la religión o para que la fachada de la sociedad no se caiga?

Trabajos del campo.


El lunes algo bueno; cargamos cinco animales para un carnicero. Cinco bocas menos para alimentar, por suerte. Todavía no sé cuanto las pagó, pero por lo menos no van a estorbar más.
El martes a la mañana vino Hernán para pedirme unas jeringas que nos había prestado por si íbamos a vacunar los animales. Yo ni recordaba si lo habíamos hecho o no, así que se las di, y después le mandé un mensaje a Pat diciéndoselo, y me respondió “justo que las íbamos a usar hoy”. Yo pensaba que era un chiste, porque siempre me dice cosas así y después resulta que no hacemos nada, pero resultó que era de verdad. Casi sin previo aviso (en realidad ya habíamos hablado de eso, pero lo había olvidado) encerramos todos los animales y empezamos a desparasitarlos.
El miércoles a la tarde ellos vinieron de nuevo pero además de al Turquito también trajeron a Charly, el hijo de unos amigos de Buenos Aires que están parando en la quinta, para pelar dos lechones que les habían encargado. Justo el día anterior me habían llamado por teléfono y me habían encargado otro, así que había tres para hacer. Lo que hubiera sido un trabajo de una hora y listo se prolongó un poco más, en parte por mi culpa, y en parte culpa de los otros (¡cuando no! Jeje). En serio, porque no respetan mi forma de trabajar. Por ejemplo, la forma que tengo de matar los lechones. Tratándome como si tuviera que hacer como ellos, como si yo nunca hubiera degollado ningún animal. Me pongo nervioso si me apuran y puedo cometo errores, por eso, cuando Sam y Charly estaban más o menos lejos, agarré el primer lechón que vi, que tenía que dar 13 kilos limpios, pero dio un poquito más, jejeje, y lo mismo pasó con los otros dos. Sam se quejaba de lo grandes que eran los lechones, pero Pat no se hizo ningún problema. Aparte, otros no había, o estaban muy lejos, jejeje.