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lunes, 6 de diciembre de 2010

Caallloooorrrrr......!!!!!!!



Buueeennnnaaaasssss... Como están? Yo en un día dominado por el calor en todas sus formas. No hice la prueba pero estoy seguro de que podría haber hecho puchero en las chapas del techo, o mejor, calentar el agua para un lechón y después asarlo sin necesidad de leña. Estoy en la notebook tomando vino con soda y comiendo bocadillos algo fríos mientras espero a que la tormenta se decida a nuestro favor, pero creo que al fin se va a ir a la mierda y listo dejándonos con las ganas de un poquito de lluvia que refresque lo que queda de nuestros cerebros. Hoy vinieron Pat y el Turquito (hermoso niño) y pasaron parte de la mañana y de la tarde acá. Anduve hablando con Pat mientras ella navegaba con una cuenta falsa que tiene en Facebook (jaja, y está buscando tener más amigos que yo, agrega a cualquiera y yo le ayudo con eso poniendo a personas que se llaman igual que los personajes de mis libros, ¡que patetico!), y le comentaba, no me acuerdo sobre que iba el tema, de que yo a lo sumo hace diez años que me ocupo tiempo completo en el campo, porque antes iba a la escuela de acá, después a la secundaria en el pueblo, y ella nomás después de la primaria se quedó acá en el campo, trabajando mientras yo tenía que ir a la mañana por educación física, o los apoyos de tal o cual materia, y ella me decía que no importaba, pero que sé yo, no sé ella pero a mí sí me importa. Después anduve con los chanchos dándoles agua y comida, les corté olmo para que coman (desparasité el más arruinado el viernes y hoy vi que estaba largando parásitos, ojala y se mejore) y anduve jugando con el Turquito. Después Pat se fue, y al ratito cayó Hernán, con quien estuve tomando mate. Ufff, creo que tomé demasiado vino aunque rebajado, porque me cuesta más escribir, jajaja. Mañana sigo. Hasta entonces.

lunes, 29 de noviembre de 2010

La vieja de mierda.


Hola, como andan? En breve me voy a dormir, pero antes les dejo unas reflexiones de "La vieja de mierda", una pagina de facebook que está buenisima, jaja. Saludos.

En estos dias me di cuenta que el matrimonio es como los radios, ud cuando esta con ganas se casa por AM (Amor mutuo), en el peor de los casos le obligan y lo hace por FM (Fuerza mayor). Y ud me dira donde essta el divorcio, yo le digo que en los radios de Onda corta, porque que no llegan muy lejos.

Amigos me dijeron que hable de lo más rico del mundo, Lo cual es comer, ir al baño y el sexo, De este ultimo puedo decir que es como las matemáticas en el colegio: Súmele una cama, réstale la ropa, divídele las piernas y reza para que no te multipliques.. y en el peor de los casos te dejan en suspenso o supletorios, ...cuando no sabes si aquello que se cuajo en el acto es tuyo o no.

QUEDAN POCAS ESCOBAS VOLADORAS PARA HECHAR VUELO A LA MEDIA NOCHE, INCLUYE CASCO Y SEGURO EN CASO DE ACCIDENTE . LA ASEGURADORA DE MIERDA CUBRE TODO, ATENCION LOS DISFRASES DE MINERO INFIEL SE AGOTARON EN MENOS DE QUE CANTA UN GALLO, TANTO INFIEL NO HUBO ABASTO. FELIZ HALLOWEEN A TODOS MIS FANS.

Siendo niña me preguntaba q era el matrimonio, mi tía me dijo q era una etiqueta q le puso a su marido pa q la sociedad sepa con quien se acuesta, mi vecina dijo q era una cadena pesada q pa llevarla hace falta ser 2 y a veces 3, mi hermana casada dijo q era una institución...mental y mi mama dijo el casado casa quiere ....Yo la verdad me asuste y jamas me case, x eso preferi llevarme al toro en libras q tenerlo completo

viernes, 26 de noviembre de 2010

Trabajitos.

Cómo es la campaña de vacunación, hoy van a pasar por el campo a las 5 y media de la tarde. Espero que sea rápido como la última vez, que vino el marido de una amiga de la familia a vacunar. En total ahora tenemos como 64 animales, aunque no creo que a una ternerita que nació antes de ayer también haya que hacerla. Cómo sea, el punto es que seguramente Pat va a caer a las doce con el Turquito para ir acomodando los animales, así que voy a tener que borrar todo el historial porque siempre que viene me usurpa la note para navegar en facebook o para fijarse cosas de carreras de caballos, y no quiero que sin querer entre a mi blog o al de cualquier otro, o a algunas de las paginas retorcidas que miro.
Ahora solo nos han quedado 12 lechones en total, el lauchaje que dejó Rebetche mas los que han quedado afuera. Bah, sin contar los siete que tuvo la otra también anteayer. Es una cosa que esas porquerías nacen y se van para cualquier lado...! Con suerte esos van a estar lindos lindos para finales de enero, cuando hayan pasado las fiestas y ya no haya riesgo de que nos los roben. Los otros más grandes que hay afuera están muy lindos pero por el momento son intocables, porque hay una chancha que se las da de matucha y quiere morderme cuando me quiero hacer de uno, o nomas cuando me acerco. Que siga así, lindo le va a ir. Va a terminar en los chorizos...

martes, 23 de noviembre de 2010

Cómo darle una pildora a su gato.


Hola, buen día. Estaba buscando una foto para ilustrar una anecdota del fin de semana y me tope con esto. Está muy gracioso, leanlo.

1.- Tome el gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebé. Coloque los dedos índice y pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión sobre las mejillas del minino, mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato la trague.

2.- Coja la píldora del suelo y saque al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso.

3.- Traiga al gato desde el escritorio y tire la píldora baboseada a la basura

4.- Coja una nueva pastilla de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo, manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de la mandíbula y empuje la pastilla dentro de la boca del animal con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada y cuente hasta 10.

5.- Saque la píldora de la pecera, y al gato de encima del armario. Llame a su esposa, que está en el jardín, para que le ayude.

6.- Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sujeto entre sus rodillas. Mantenga sus patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa que sostenga la cabeza del gato con una mano, mientras le abre la boca con una regla de madera. Eche la pastilla dentro y frote vigorosamente la garganta del gato.

7.- Traiga al gato de la lámpara de la cocina. Coja otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y encargar unas cortinas nuevas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego.

8.- Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa que lo mantenga estirado, sólo con la cabeza visible. Ponga la pastilla en una pajita de refresco. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya propia. Sople.

9.- Lea el prospecto de la caja para asegurarse que la pastilla que se acaba de tragar no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos en los brazos de su esposa y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.

10.- Traiga al gato del tejado del vecino. Tome otra píldora. Ponga al gato en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando sólo la cabeza fuera del mismo. Fuerce la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arroje la pastilla dentro de la boca del gato con una goma elástica.

11.- Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Aplíquese compresas frías en sus mejillas y verifique cuándo fue su última dosis de antitetánica.

12.- Llame a los bomberos para bajar al gato del árbol que hay en la calle de enfrente. Discúlpese con su vecino, que se acaba de estrellar tratando de escapar de su gato furioso.

13.- Tome la última píldora de la caja. Ate las patas delanteras del gato junto con las traseras con una cuerda. Átelo firmemente a la pata de la mesa de la cocina. Busque guantes de trabajo pesado. Mantenga la boca del gato abierta con una pequeña palanca. Póngale la pastilla en la boca seguida de un trozo de carne. Mantenga la cabeza vertical y vierta medio litro de agua a través de la garganta del gato, para que trague la píldora.

14.- Haga que su esposa lo lleve a urgencias. Siéntese tranquilo mientras el doctor le venda los dedos y la frente y le saca la píldora del ojo. En el camino de vuelta a casa, deténgase un momento en la tienda de muebles para comprar una nueva mesa.

15.- Por último, arregle con una inmobiliaria la compra de una nueva casa, y llame al veterinario, para averiguar si tiene algún hámster para vender.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Podador.


Hola, como están. Yo bien, bastante cansado porque he acarreado diez lechones grandes a un corralito que hay cerca de casa, porque va avenir un tipo que sabe comprarnos, y si le convencen, se los va a llevar a todos vivos. Que bien, diez lechones menos por si vienen los chorros, y sin tener que carnearlos (ahorro de agua y de trabajo).
Estos días he estado bastante ocupado con el hacha. Alrededor de casa se está haciendo un montecito espectacular y está bien que asi sea para que se forme reparo. Cómo los lechones encerrados se arruinan sin verdecito, lo que yo hago es cortarles ramas de olmo y se las echo. Se las devoran en un santiamen, jaja, y de esa forma se mantienen lindos. Además, de esa forma las ramas se secan más rápido y las pongo en un montón que voy armando con todo el follaje que arranco a la vuelta de casa. Pero no termina ahí el asunto; yo tengo alguna creatividad decorativa, asi que aprovecho para darle formita al monte. Los olmos están sobre la loma del costado del campo que da a la calle, así que estoy fabricando un caminito de bajada quitando todas las ramas hasta la altura de mi cabeza. También lo que sé hacer es arrancar los yuyos para que en pleno verano no esté todo tan tapado, y los árbolitos que van naciendo, porque está bueno que se haga un monte, pero tampoco es para que nos coman las plantas.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Nuestras nuevas mascotas.

Hola. Ayer vino Hernan a tomar mate. Fue algo gracioso, porque el día anterior a la mañana todavía no teníamos Internet, y Vir había usado el celular de casa para cagarlo a pedo al tipo para que viniera. Resulta que a ese telefono no lo entiende mucho, y justo Hernan está al lado de Internet en los contactos, y ella llamó convencida de que estaba llamando al instalador, y empezó a retarlo. "Equivocado", dijo Hernan, jajajajajajaj...
Después de tomar mate, Hernana se fue para su camioneta. Yo lo acompañé, como de costumbre, entonces me dijo "¿Los queres?". Yo miré y pensé que me estaba hablando de una caja con cartones para quemar, pero en cuanto miré mejor, vi dos pajarracos pichones. Eran caranchos que había encontrado en un molino, según me dijo. Yo iba a decirle que se los lleve, pero cayó mamá, que estaba por ahí juntando huevos, y empezó a decir "ayyy, que lindos esto, que lindos aquello", así que nos los quedamos. Claro, después pensamos que no los vamos a poder tener porque nos van a comer todos los pollos y los patitos, así que estamos rastreando a ver quien quiere caranchitos (un candidato es el suegro de un primo). Es que nos da lástima matarlos, jaja.

jueves, 21 de octubre de 2010

La guía del viajero intergalactico.

El sábado Pablo me pasó esta película. Yo ya había leído el libro, y es común que a uno la película del libro le resulte una bosta, pero no en este caso. Es una bizarrisima película de ciencia ficción, basada en un no menos bizarro libro. Para que tengan una idea de que va la cosa, les transcribo tres pedazos del libro que han sido respetados en la película, maravillosamente bizarros y divertidos.

Esto es al principio:

Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Curiosamente, los delfines conocían desde tiempo atrás la inminente destrucción del planeta Tierra, y realizaron muchos intentos para advertir del peligro a la humanidad; pero la mayoría de sus comunicaciones se interpretaron mal, considerándose como entretenidas tentativas de jugar al balón o de silbar para que les dieran golosinas, así que finalmente desistieron y dejaron que la Tierra se las arreglara por sí sola, poco antes de la llegada de los vogones. El último mensaje de los delfines se interpretó como un intento sorprendente y complicado de realizar un doble salto mortal hacia atrás pasando a través de un aro mientras silbaban el «Star Spangled Banner», pero en realidad el mensaje era el siguiente:

Hasta luego, y gracias por los pescados.

Acá describe una herramienta que usa la nave de los protagonistas, la Ley de la Improbabilidad:

La Energía de la Improbabilidad Infinita es un medio nuevo y maravilloso para recorrer grandes distancias interestelares en una simple décima de segundo, sin tener que andar a tontas y a locas por el hiperespacio.

Se descubrió por una afortunada casualidad, y el equipo de investigación damograno del Gobierno Galáctico la convirtió en una forma manejable de propulsión.

Esta es, brevemente, la historia de su descubrimiento.

Desde luego se conocía bien el principio de generar pequeñas cantidades de improbabilidad finita por el sencillo método de acoplar los circuitos lógicos de un cerebro submesón Bambleweeny 57 a un vector atómico de navegación suspendido de un potente generador de movimiento browniano (digamos una buena taza de té caliente); tales generadores solían emplearse para romper el hielo en las fiestas, haciendo que todas las moléculas de la ropa interior de la anfitriona dieran un salto de treinta centímetros hacia la izquierda, de acuerdo con la Teoría de la Indeterminación.

Muchos físicos respetables afirmaron que no lo tolerarían, en parte porque constituía una degradación científica, pero principalmente porque no los invitaban a esa clase de fiestas.


Está claro que con lo de la improbabilidad pueden pasar las cosas más improbables, cosa que queda demostrado cuando a los protagonistas los están por alcanzar dos misiles nucleares mientras van en su nave y aplican la Ley de la Improbabilidad; los misiles quedan convertidos en una ballena y en un cesto con petunias:

Otra cosa que se olvidó fue el hecho de que, contra toda probabilidad, se había creado una ballena a varios Kilómetros por encima de la superficie de un planeta extraño.

Y como, naturalmente, ésa no es una situación sostenible para una ballena, la pobre criatura inocente tuvo muy poco tiempo para acostumbrarse a su identidad de ballena antes de perderla para siempre.

Esta es una relación completa de sus pensamientos desde el instante en que comenzó su vida hasta el momento en que terminó.

«¡Ah...! ¿Qué pasa? -pensó.

»Hmm, discúlpeme, ¿quién soy yo?

»¿Hola?» ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el objeto de mi vida?

»¿Qué quiere decir quién soy yo?

»Tranquila, cálmate ya... ¡Oh, qué sensación tan interesante! ¿Verdad? Es una especie de... bostezante, hormigueante sensación en mi... mi.... bueno, creo que será mejor empezar a poner nombre a las cosas si quiero abrirme paso en lo que, por mor de lo que llamaré un argumento, denominaré mundo, así que diremos en mi estómago.

»Bien. ¡Oooh, esto marcha muy bien! Pero ¿qué es ese ruido grandísimo y silbante que me pasa por lo que de pronto voy a llamar la cabeza? Quizá lo pueda llamar... ¡viento! ¿Es un buen nombre? Servirá..., tal vez encuentre otro mejor más adelante, cuando averigüe para qué sirve. Debe ser algo muy importante, porque desde luego parece haber muchísimo. ¡Eh! ¿Qué es eso? Eso..., llamémoslo cola; sí, cola. ¡Eh! Puedo sacudirla muy bien, ¿verdad? ¡Vaya! Uy! ¡Qué magnífica sensación! No parece servir de mucho, pero ya descubriré más tarde lo que es. ¿Ya me he hecho alguna idea coherente de las cosas?

»No.

»No importa porque, oye, es tan emocionante tener tanto que descubrir, tanto que esperar, que casi me aturde la impaciencia.

»¿O el viento?

»¿Verdad que ahora hay muchísimo?

»¡Y de qué manera! ¡Eh! ¿Qué es eso que viene tan de prisa hacia mí? Muy deprisa. Tan grande, tan plano y redondo que necesita un gran nombre sonoro, como... sueno... ruedo... ¡suelo! ¡Eso es! Ese sí que es un buen nombre: ¡suelo!

»Me pregunto si se mostrará amistoso conmigo.»

Y el resto, tras un súbito golpe húmedo, fue silencio.

Curiosamente, lo único que pasó por la mente del tiesto de petunias mientras caía fue:

«¡Oh, no! Otra vez, no». Mucha gente ha imaginado que si supiéramos exactamente lo que pensó el tiesto de petunias, conoceríamos mucho más de la naturaleza del universo de lo que sabemos ahora.

Jajajaja! Si tienen la oportunidad de leer el libro o ver la película, se los recomiendo. Saludos.

Buen día!


Hola, cómo andan? Yo bien. Recién ha llovido, y era de esperar con el calor que había hecho estos ultimos días. Siguiendo con la publicación anterior, justo ayer cayó Pat con el Turquito, y me dijo que había que desalojar las vacas de dos cuadros para sembrar maíz, entonces dejamos al Turquito con Vir (negro y colorado, parece un payaso, jajaja, que forro que soy) y fuimos a acomodar un cuadro de la costa con varillas (no de fierro ni de madera, sino de esas que son como caños con patita para enterrar y un firulete de plástico en la punta por donde se pasa el hilo o el alambre, según el caso), una tenaza, un martillo, una tijera de cortar alambres, la llave francesa y una torniqueta (el diabólico instrumento para martirizar alambres que se ve en la foto). El lado del cuadro que acomodamos está alambrado a medias, o sea, con un alambrado hasta la mitad, y de ahí en más dos hilos de boyero, porque la mitad que falta se la saqué yo porque estaba demasiado hecha bolsa y no se la podía acomodar sin que hiciera descarga de corriente. Acomodamos un poco todo y pusimos un nuevo boyero por ahí al lado, en una parte donde el alambrado no esta feo pero tampoco es confiable. Después fuimos a probar el eléctrico, y justo había caído Hernán a tomar mate. Después probamos la intensidad de la corriente y no tenía nada. Pat recorrió los alambres y descubrió un enganche por donde yo había pasado y no había visto nada. Que raro...

sábado, 9 de octubre de 2010

Resumencito.

Hola, como andan? Acá estoy, desde mi casa, escribiendo tranquilamente mientras bajo películas y juegos. Es algo raro; la conexion no es de las mejores (por eso por ahora no subo fotos porque tarda mucho) pero ya no me hago problema ni nada por la tardanza porque no estoy en el ciber, donde no podes tardar mucho que ya gastas una fortuna y por eso rinde más si tenes una conexión rápida, pero ahora no. Por el momento esos tiempos ya pasaron. Eso no significa que voy a volverme taradito frente a la compu (aunque ayer me quede hasta las dos de la mañana) sino lo contrario; me voy a ocupar más del campo para compensar. Después sigo.

sábado, 14 de agosto de 2010

Bukowski.

Acá les traigo los primeros dos capítulos de “Pulp”, ese libro genial de Charles Bukowsky. Es como una sátira de las películas clásicas del típico investigador privado al que lo contratan para averiguar asuntos turbios. Empieza bien pero termina desvariando feo, jajaja. Que lo disfruten. Saludos.

1

Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí.

–¿Sí? –dije.

–¿Ha leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas.

–¿Céline? –dije–. Ummm...

–Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo.

Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo.

–¿Céline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando...

–Súbase la cremallera –me contestó.

Miré hacia abajo.

–¿Cómo lo sabe? –le pregunté.

–Da igual. Lo que quiero es a Céline.

–Céline está muerto.

–No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo.

–Puedo encontrar sus huesos.

–No, estúpido, ¡está vivo!

–¿Dónde?

–En Hollywood. He oído que se ha pasado varias veces por la librería de Red Koldowsky.

–Entonces, ¿por qué no va a buscarle usted?

–Porque antes quiero saber si es el auténtico Céline. Tengo que estar segura, absolutamente segura.

–Pero ¿por qué ha recurrido a mí? Hay cientos de detectives en esta ciudad.

–John Barton le ha recomendado a usted.

–Ah, Barton, sí. Bueno, escuche, tendrá que darme algún adelanto y tendré que verla a usted en persona.

–Estaré ahí dentro de unos minutos –dijo.

Ella colgó, yo me subí la cremallera.

Y esperé.

2

Ella entró en mi oficina.

Bueno, o sea, aquello no era justo. El vestido le estaba tan apretado que casi le estallaban las costuras. Demasiados batidos de chocolate. Llevaba unos tacones tan altos que parecían zancos. Caminaba como un borracho contoneándose por la habitación. Un glorioso vértigo de carne.

–Siéntese, señora –le dije.

Se dejó caer y cruzó las piernas muy arriba, tan condenadamente cerca que se me salían los ojos de las órbitas.

–Encantado de verla, señora –le dije.

–Deje de hacerse el bobo, por favor. No tengo nada que no haya visto usted nunca.

–En eso se equivoca, señora. ¿Podría darme usted su nombre?

–Señora Muerte.

–¿Señora Muerte? ¿Es usted del circo? ¿Del cine?

–No.

–¿Lugar de nacimiento?

–Da lo mismo.

–¿Año de nacimiento?

–No se haga el gracioso.

–Sólo intentaba tener algunos antecedentes.

De alguna manera se me fue el santo al cielo. Empecé a mirarle fijamente las piernas. Siempre he sido un hombre de piernas. Fue lo primero que vi al nacer. Después intenté salir. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito.

Ella chasqueó los dedos:

–Eh, déjelo ya.

–¿Ehhh? –dije levantando la mirada.

–El asunto Céline. ¿Se acuerda?

–Sí, claro.

Desdoblé un clip y apunté hacia ella con el extremo.

–Necesitaré un cheque por servicios prestados.

–Por supuesto –dijo sonriendo–. ¿Cuál es su tarifa?

–6 dólares la hora.

Sacó su talonario de cheques, garabateó algo, arrancó el cheque del talonario y me lo lanzó. Aterrizó en mi escritorio. Lo cogí. 240 dólares. No había visto tanto dinero desde que acerté un pleno en Hollywood Park en 1988.

–Gracias, señora...

–...Muerte –dijo ella.

–Sí, sí –dije–. Ahora déme algunos detalles sobre ese tal Céline. ¿Dijo usted algo de una librería?

–Bueno, se ha pasado varias veces por la librería de Red, ha estado hojeando libros, preguntando sobre Faulkner, Carson McCullers, Charles Manson...

–Así que se pasa por la librería, ¿eh? Hmmm....

–Sí –contestó–. Ya conoce usted a Red. Le gusta echar a la gente de su librería. Te puedes gastar mil dólares, pero te quedas uno o dos minutos más y entonces Red te dice: “¿Por qué no te largas de una puñetera vez?” Red es un buen tipo, sólo que está un poco chiflado. Bueno, pues echa una y otra vez a Céline, y Céline cruza a Musso's y se queda dando vueltas por el bar con aire triste. Vuelve al día siguiente o al otro y vuelve a suceder lo mismo.

–Céline está muerto. Céline y Hemingway murieron con un día de diferencia. Hace 32 años.

–Lo de Hemingway lo sé. Conseguí a Hemingway.

–¿Seguro que era Hemingway?

–Oh, sí.

–Entonces, ¿cómo es que no está segura de que este Céline es el auténtico Céline?

–No lo sé. Tengo una especie de bloqueo en este asunto. No me había ocurrido nunca hasta ahora. Puede que lleve demasiado tiempo en este rollo. Así que por eso he venido. Barton dice que usted es bueno.

–¿Y usted piensa que el auténtico Céline está vivo y quiere conseguirlo?

–No sabe cuánto, jefe.

–Belane. Nick Belane.

–Muy bien, Belane. Quiero estar segura. Tiene que ser el auténtico Céline, no cualquier tonto del culo que se crea que lo es. Ésos abundan.

–Como si no lo supiera.

–Bueno, empiece con ello. Quiero conseguir al escritor más grande de Francia. He esperado mucho tiempo.

Después se levantó y salió. Nunca en mi vida había visto un culo como aquél. Más allá del concepto. Más allá de cualquier cosa. Ahora no me molestéis. Quiero pensar en aquel culo.


sábado, 17 de julio de 2010

El esqueleto hecho bolsa.


¡Que lo parió y no es cuento!
El miércoles de la semana pasada, empezó a dolerme mucho a la altura exacta del corazón, pero al final eran cosas de la columna. Ahora, desde el lunes de esta semana, más o menos, entre el tórax y la columna me han dado joda hasta cansarse. No sé la causa, porque últimamente no hago grandes esfuerzos, y no hacho tanto. Lo que tengo es como un dolor en el costado derecho y la espalda, y algo que se me mueve en el centro exacto del pecho, como algo que se hubiera soltado y se la pasaría chocando con lo que encuentra. Esto último no duele, solo joroba y molesta. ¿Por qué cosa habrá sido? Ahora se me está pasando, bien de a poco, con la ayuda de algunas cosas que tomo. Lo que más me jode es que capaz que no voy a poder andar en bici o cosas así hasta que esta porquería (mi columna vertebral) deje de molestar. Qué le voy a hacer. Saludos, que les garúe finito.

sábado, 3 de julio de 2010

Fabulas Libertinas.


No dejo de sorprenderme con las cosas que encuentro en los libros que he bajado, y no me queda otra que compartirlas con mis lectores aunque haya quien me diga que las deje para un blog literario. En este caso, lo que me ha sorprendido ha sido un libro de La Fontaine, que al principio no me fijé bien el título del libro de él y pensaba que eran las fabulas clásicas con moraleja, pero se me dio por leerlo, y el libro se llamaba “Fabulas libertinas”. Acá les dejo cuatro, que como moraleja no tienen, se la he inventado.

SOR JUANA

Parió sor Juana, en sazón,

Y muy contrita, ayunaba,

Y siempre rezando estaba,

Con sin igual devoción.

«Ved, dijo en cierta ocasión

La abadesa, muy ufana,

Ved cómo vive sor Juana,

Seguid su conducta bella.»

Y las monjas, bajo el manto,

Dijeron a esta querella:

«Viviremos como ella,

Cuando hagamos otro tanto.»

Moraleja; hay que conocer a fondo el pecado para después no caer en él.

LOS DOS AMIGOS

Alcibiades y Axioco, compañeros

De cuerpo juvenil, bello y fornido,

Concertaron sus ansias, y pusieron

Semillas de su amor en igual nido.

Sucedió que uno de ellos, diligente,

Trabajó tanto a la sin par doncella,

Que una niña nació, niña tan bella,

Que los dos se jactaban igualmente

De ser el padre de ella.

Cuando ya fue mujer y rozagante

Pudo seguir la escuela de su madre,

Al par los dos quisieron ser su amante,

Ninguno de ellos quiso ser su padre.

«¡Ah! hermano, dijo el uno, a fe os digo

Que es de vuestras facciones un dechado.

-¡Error! el otro dijo; es vuestra, amigo;

¡Dejadme a mí cargar con el pecado! »

Moraleja; no hay que dejar que la cocina se llene con dos humos distintos.

LA TERNERA PERDIDA

Perdió un hombre del campo una ternera,

Y fue a buscarla al bosque más cercano,

Do se subió a la copa de una higuera

Para ver a lo lejos, en el llano.

Llegó en esto una dama y un mancebo

Que amantes navegaban en conserva,

Y de la higuera al pie -decirlo debose

tendieron los dos sobre la yerba.

Sólo hablaban las manos y los ojos,

Cuando el doncel, parando la recreo,

Exclamó en el ardor de sus antojos:

«¡Qué veo, Señor mi Dios, y qué no veo! »

Y al oír esto, gritóle el aldeano

Que observaba en la copa de la higuera:

«El que ve tantas cosas, Mi hermano,

¿No ve por esa selva una ternera?»

Moraleja; por si las dudas, siempre hay que mirar lo que haya arriba de las plantas (supongo).

El ANILLO DE HANS CÁRVEL

Hans Cárvel, ya entrado en años,

Con moza joven casó,

Y al par que esposa, tomó

Alarmas y desengaños,

Cosa que siempre se vio.

Isabel -es la doncella,

De Concordato hija ducha,

Fue de raza, ardiente, bella,

Y apta a la amorosa lucha.

Hans Cárvel que, por natura,

Temía los cuernos traidores,

Alegaba a la criatura

La leyenda y la Escritura

Y los mejores autores.

Las visitas censuraba,

Maldecía de las coquetas

Y de sus miles recetas.

Y ansioso vituperaba

La que de agradar trataba.

Reíase de esto la galante,

Sin atender a razones,

No gustando de sermones

no venir de un amante.

el infeliz marido,

Mal llevado y mal traído,

Habría deseado la muerte,

Cuando a la su pena artera

-La historia es muy verdadera -.

Dio una hora de paz la suerte.

Cierta noche el de que hablo,

Después de haber bien bebido,

De Isabel roncaba al oído,

Cuando creyó que el diablo

Le ponía al dedo un anillo

Y decía: «-Veo la tortura

Que te consume y apura

Y de ello me maravillo.

Guarda ese anillo y no penes,

Pues te aseguro y prometo,

Mientras le lleves sujeto,

Que nada que temer tienes.

-Prosternarme ante ti quiero.

- No hay merced que más me halague.

-¡Satanás! ¡Dios te lo pague!

Y en esto - creerme podéis -,

Despertándose el marido,

Halló su dedo metido

En el sitio en que sabéis.

Moraleja; no se le dice a un gay violento que a uno le dan asco los putos. Ahora bien, ¿cuál es “el sitio en que sabéis”? ¿Propio o de la esposa? ¿Y que clase de anillo era ese? Si se supiera bien, la moraleja podría haber sido más constructiva.

sábado, 26 de junio de 2010

Encerrando al diablo.


Entre los quinientos libros que bajé de Internet, hay una selección de cuentos de la Edad Media en un libro que se llama “El Decamerón”. Hay uno que me ha gustado especialmente por lo gracioso que es, así que quiero compartirlo con ustedes.

La hermosa Alibech, de sólo catorce años, huye de su casa y se encamina al desierto a fin de convertirse en ermitaña para mejor servir a Dios. Se encuentra con un ermitaño que le da alojamiento pero, vencido por la tentación, no puede evitar seducirla. La niña es totalmente inocente.

“El ermitaño le mostró con muchas palabras cuan enemigo de Dios era el diablo, y después le dio a entender que el servicio más grato a Dios era meter al diablo en el Infierno, al cual Dios lo había condenado.

“La jovencita le preguntó cómo se hacía eso y el ermitaño le dijo:

—Pronto lo sabrás y para ello harás lo que a mí me veas hacer.

“Comenzó a despojarse de las pocas ropas que llevaba y se quedó completamente desnudo y lo mismo hizo la muchacha; arrodillóse como si quisiera rezar e hizo que ella se pusiera frente a él. Mientras estaban así, más inflamado que nunca el deseo del hombre al verla tan hermosa, se produjo la resurrección de la carne; mirándola, Alibech dijo maravillada:

“—Ermitaño, ¿qué es esa cosa que se te sale hacia afuera y que yo no tengo?

“—¡Oh, hija mía! —dijo él—, Es el diablo del que te he hablado; ya ves, me causa grandísima molestia, tanta que apenas puedo aguantarla.

“—¡Oh, alabado sea Dios, que veo que estoy mejor que tú porque no tengo ese diablo! —dijo la joven.

“—Dices bien, pero tienes otra cosa que yo no tengo, y la tienes en lugar de esto: tienes el infierno. Y te digo que Dios te ha mandado aquí para la salvación de mi alma porque, aunque este diablo me atormente, si tienes piedad de mí y sufres que lo meta en el infierno, me darás grandísimo consuelo y a Dios grandísimo placer y servicio, si has venido a estos lugares para hacer lo que dices.

“La joven, que jamás había metido a ningún diablo en el infierno, la primera vez sintió un poco de dolor, por lo que dijo al ermitaño:

“—Por cierto padre mío, mala cosa debe ser este diablo y verdaderamente enemigo de Dios, pues hasta al infierno y no a otros, le duele cuando lo meten adentro.

“—Hija, no siempre ocurrirá así —dijo el ermitaño.

“Y para hacer que no ocurriese, seis veces lo volvieron a meter antes de moverse de la yacija, tanto que por aquella vez le arrancaron la soberbia de la cabeza que de buena gana se quedó tranquilo.

“En los días subsiguientes retornó la soberbia varias veces y la joven, siempre obediente, se dispuso a quitársela; y sucedió que el juego empezó a gustarle por lo cual con frecuencia se dirigía al ermitaño y le decía:

“—Padre mío, he venido aquí para servir a Dios y no para estar ociosa: vamos a meter al diablo en el infierno.

“Al invitar la joven tan frecuentemente al ermitaño y animarlo al servicio de Dios, el hombre, que de raíces y de hierba y de agua vivía, pronto no pudo responder a los convites y por eso empezó a decir a la joven que no había que castigar al diablo, ni meterlo en el infierno sino cuando, por soberbia, levantase la cabeza: "Y nosotros, por la gracia de Dios, tanto lo hemos desganado que ruega a Dios quedarse en paz"; y así impuso algún silencio a la joven. Ésta, cuando vio que el ermitaño ya no le pedía meter el diablo en el infierno, le dijo un día:

“—Ermitaño, si tu diablo está castigado y ya no te da tormento, a mí mi infierno no me deja tranquila: conque bien harás si con tu diablo me ayudas a calmar la furia de mi infierno, como yo con mi infierno te ayudé a aquietarle la soberbia a tu diablo.”

sábado, 19 de junio de 2010

Vamos Argentina!


Y buen camino hacia la final!!! Saludos.

Jorobandose con las vacas.


Las vacas del diablo hicieron desastres nuevamente. El martes no sé que mierda hicieron, un bebedero quedó torcido, y se fue casi toda el agua del tanque. El bebedero está en la otra punta del campo, y cuando vi lo que había pasado tuve que volver a buscar cosas para taponar la salida del agua. Tuve que hacer un viaje atrás del otro, y en cada uno me olvidaba una cosa (la tenaza, la llave azul, el tapón, otro tapón porque el primero no andaba, etc.)
Encima, saqué las vacas a comer a la calle y se metieron todas en el cuadro de Hernán. Las dejé ahí, ¿qué iba a hacerle? Se criaron ahí, y aparte no tienen nada ahí y está lleno de pasto. Sé que lo que digo no parece muy honorable que digamos, pero tienen una buena parte de alambrado caído, y no puedo andar atajándolas porque cuando se les da por meterse, ¡a la mierda! Me pregunto porque no lo arreglan, ya que son tan prolijos, porque un socio de él una vez estaba deprimido porque no sabía en que podían gastar la plata. Que no lo escuche la Kristina, jajaja.

Juntando el maiz.

Hola. El sábado pasado miré películas con Pablo y me volví a casa en bici. El detallecito fue que nunca me había vuelto en mitad de la noche con una niebla tan espesa. Quedé todo empapado como si hubiera estado pedaleando en el fondo del mar, pero estuvo bueno.
Al fin, el viernes de la semana pasada (me encanta poner los días desordenados, vieron) los cosecheros Scarabotti nos cosecharon los dos cuadros. Vinieron el viejo Scarabotti, un empleado, y su hijo Luc, de 24 años, un urso rubio, de ojos claros. Gauchito. El maíz dio menos de lo que debería haber dado, pero igual rindió bien. Al principio íbamos a meterlo en el galpón pero no conseguimos chimango (para los que no saben, es como una torre inclinada con ruedas con una rosca que va llevando la semilla por dentro, espero no haber complicado la explicación), así que metimos una parte en un antiguo tanque que hace añares usábamos para poner suero y la otra parte en el piso. Mientras poníamos el maíz en el tanque, lo acomodábamos así entraba más. Luc decía que estaba lindo para jugar, jaja, se ve que no ha tenido infancia, entonces yo lo puse contra el maíz y le dije al tractorista que siguiera descargando. Se asombraban de que me hubiera sacado las botas para emparejar el maíz, porque ya eran las siete y media, bastante oscurito y frío. Les pregunté cuanto era por la cosecha y me dijeron que no tenían apuro para cobrar, que iban a volver en quince días. Les pregunté si aceptaban cheques, y me dijeron que sí, y si eran con fondos, todavía más.

sábado, 24 de abril de 2010

Ocupado.


¡A-brrrrrrr…! ¡A-Brrrrrrr! Ya han caído dos heladas y vamos para la tercera. Escuché a la boluda del noticiero diciendo que había caído una gran helada. “Bah, el día anterior también hubo, pero solo se sintió en el campo, así que…” Claro, tiene que pasar en el pueblo para que sea oficial… Je, ya sé, me estoy dejando llevar. Es medio temprano para heladas, pero casi es mejor que sea así porque garantiza que el tiempo más cálido va a empezar más temprano, o al menos eso era antes de los cambios climáticos. Hoy amaneció también, muy frío pero sin llegar a helar, y nublado. Tenía pensado remojar maíz y centeno (compramos los otros días y quedamos debiendo como $500), pero me mensajeó Pat diciendo que había que pelar un lechón que diera entre diez y doce. Calenté el agua lo más rápido posible pero se me enfrió porque tardé en agarrar el lechón. Lo tuve que correr por todos lados, se me iba por cualquier lado el hijo de puta. Por lo menos estaba, porque bien a la mañana no podía encontrar ninguno y ya pensaba que se los habían robado. Encima, ayer puse un aviso en el diario por lechones y me estaban dele llamar al celular de casa, que encima no mandaba los mensajes, porque también me escribían por el mismo asunto, así que también tenía que andar con los dos celulares a cuestas mientras hacía los trabajos. Llamaban al pedo, y casi me daban un poco de gracia, porque les decía el precio de los lechones y todos decían lo mismo “ah, después te llamo”, o sea “andate a la mierda, no llamo más, anda a venderle a tu abuela”.
Vinieron Pat y Sam, para ayudarme con el lechón y porque iban a ir unos a descargar fardos en el galpón, porque los conseguimos a cambio de las ocho vacas más viejas que encontramos, je. Por esto, tengo que decir que Sam dijo que las vacas eran de él, las únicas que tenía, porque si decíamos que eran de nosotros, los de los fardos iban a querer vacas más jóvenes. O sea, nos deshicimos de ellas porque otro invierno como el pasado no iban a aguantar. Se puso a llover mientras terminábamos el lechón (que al final dio 13), y después, cuando comíamos, llegaron los de los fardos. Estuve ayudándoles a los que vinieron a bajar los fardos y acomodarlos (había un jovencito que estaba lindo, jeje). Después, mientras Sam y Pat fueron al terreno que compraron para acomodar las cosas, dejaron al Turquito acá, y yo me quedé completando los trabajos. Y ahora estoy acá, completando los posteos mientras espero que ellos nos vengan a buscar al Turquito, al lechón, y a mí.

Un gran descuido por parte mía.


El domingo me levanté temprano y vi que las cañerías estaban tapadas (del agua de los bebederos, no las mías, jaja). Fui a ver como estaba el agua de las vacas, vi que no tenían nada, un tapón re grande es lo que había. Fui a prender el bombeador para que se llenara el tanque del que sale agua para todos lados, a ver si hacía presión para que se destapara. Fui por el callejón y llegué al corral principal, donde vi al caballo que estaba de perfil, al lado del alambrado, justo al lado de un palo re grueso. Yo pensé “qué raro, no me había dado cuenta de que el palo tenía un agujero tan grande”, pero me acerqué un poco más y me quedé sorprendido.
El agujero no estaba en el palo, sino en el pecho del caballo, como si le hubieran estado sacando pedazos con un cucharón de tamaño industrial, y estaban saliéndole gusanos. Además tenía rajaduras en la panza y en la pata, por eso andaba rengo. ¿Cómo era posible? Días antes lo había visto, pero para mí andaba bien, porque de un momento a otro iba de una punta del campo a la otra. Ahora sabemos que se ha puesto ciego, y que se ha llevado puesto algún alambre de púas.
Sé que la culpa es mía porque ahora soy casi el único que mira los animales acá, pero los últimos años al caballo nunca le daba pelota porque nunca lo usamos, y cuando me le acercaba se iba corriendo, y aparte, nunca le había pasado algo por el estilo. Sin embargo, me da culpa por el pobre animal, lo que debe estar sufriendo, y vergüenza por lo tonto de no haberme dado cuenta antes. Le anduve poniendo matagusanos, que en circunstancias normales no le tendría que haber puesto a esta altura del año, porque los últimos días hizo mucho calor, le volaron moscas, y se re agusanó. Al parecer va mejorando.

Poemas de Stan Rice.


LOS HUESOS DEL DOLOR
Los huesos del dolor son dorados.
Su resplandor no tiene a donde ir.
Se sumerge dentro de si,
y asoma a través de la nieve.
No podemos imaginar, pero sí soñamos
con padres llorosos a cuya salud bebemos,
con leche materna y hedor final.
Los huesos dorados se incrustan en el borde.
Plata dorada, seda cobriza.
El dolor es agua enturbiada con leche.
Ataque cardíaco, asesino, cáncer.
Quién iba a suponer que estos huesos
eran unos bailarines tan diestros.
Los huesos del dolor son dorados.
El esqueleto abraza al esqueleto.
No conocemos las palabras de los fantasmas.
Lo que aprendemos es ignorancia.

TRÁGICO CONEJO
Trágico conejo, una pintura,
Las orejas apelmazadas verdes como maíz apisonado.
La negra frente apuntando a las estrellas.
Una pintura en mi pared, sola

como los conejos son
y no son. Rollizas mejillas rojas,
todo Arte, hocico tembloroso,
un hábito difícil de romper como no hay.

También tu puedes ser un conejo trágico; verdirroja
tu espalda, azul tu varonil pequeño pecho.
Pero, si alguna vez sientes deseos de convertirte en uno,
cuidado con la Auténtica Carne, te

derribará de tu trágico caballo
y romperá tus trágicos colores como un fantasma
rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán
tan deprisa que el agua

tendrá celos.
Conejos en papel blanco pintados
aumentan todos los encantos contra su estirpe silvestre;
y sus orejas maíz apisonado se tornan cuernos.

Así pues, presta atención si la trágica vida se siente bien…

atrapada en una trampa para conejos
con todos los colores como espadas de luz solar,
y tijeras como el Señor Viviente.


LO QUE DIOS NO HABÍA PREVISTO
Duerme bien,
llora bien,
ve al pozo profundo
tan a menudo como puedas.
Trae agua
cristalina y reluciente.
Dios no había previsto que la conciencia
se desarrollara de forma tan
perfecta. Pues bien,
dile que
nuestro cubo se ha colmado
y que
puede irse al diablo.

LA OFRENDA
A aquello tangible o intangible
que impide la nada,
como el jabalí de Homero,
que amenaza
con sus blancos colmillos
cual feroces estacas
con destrozar a seres humanos.
A ello ofrezco
el sufrimiento de mi padre


DUETO EN LA CALLE IBERVILLE
El hombre vestido de cuero negro
que compra una rata para alimentar a su pitón
no pierde el tiempo en detalles superfluos.
Se conforma con cualquier rata.
Cuando salgo de la tienda de animales
veo a un hombre en el garaje de un hotel
que talla un cisne en un bloque de hielo
con una sierra eléctrica.

sábado, 13 de febrero de 2010

Nuevos entretenimientos.


Un nuevo entretenimiento que tengo es… no, no es la paja, ese ya lo tenía de antes, jaja. No, la nueva diversión es la de cambiar subtítulos. La idea se me ocurrió porque me resultaba poco práctico que algunas películas que bajaba venían con los subtítulos en un archivo aparte, hasta que se me dio por mirar con el bloc de notas esos archivos, y vi que se podían modificar, y que el resultado después salía en la película. Sabiendo esto, agarré Jurasik Park y la estoy deformando toda. Acá les tengo algunas muestras:










Y otra cosa que he descubierto son los programas para armar GIFs. La pobre película también fue víctima mía.

¿Ah, no andan los gifs en blogger? Bueno, supuestamente el doctor grant le estaba dando bomba al dinosaurio, jaja. Saludos.



sábado, 30 de enero de 2010

Alivio del calor.


Estos días está haciendo muchísimo calor. Tanto hará que hago los trabajos en calzoncillos, eso sí, fijándome que Hernán no venga, no por vergonzoso sino porque si me llega a ver así, mañana lo sabe todo el pueblo. Tampoco me molesta que lo sepa todo el pueblo, solo que es algo tan indigno de ser contado, pero capaz que Hernán va y lo cuenta.
Tremendo, el calor, la verdad. Están dele cortar la luz por el consumo de energía en refrescarse, y también se nos está dele saltar la llave térmica porque parte del cablerío de casa es muy viejo y se recalienta. Por suerte, anoche llovió y a la noche refrescó un poco. Haría falta un poco más de agua, porque lo sembrado de nosotros y de los de acá a la vuelta se está secando, y nosotros esperamos para dentro de tres meses tener algo para cosechar y no tener que comprar semillas, caso contrario, vamos a tener que echar a las vacas para que coman.

Algunas anécdotas.


Hola. No estoy de humor para saludar a nadie en especial ni para dar ningún premio, así que a jorobarse. Estos días me la pasé corriendo de acá para allá cuando cuidaba las vacas en la calle, porque parece que nada les alcanza. El otro día perdí el celular persiguiéndolas, y mientras lo buscaba casi se me fueron a la mierda, menos mal que las eché a un cuadro donde tienen comida, y espero que no se pasen al maíz. Ayer tuve que hacer un lechón. Como ahora tengo la mañana desocupada y al tipo le daba lo mismo irlo a buscar a cualquier hora se lo hice a la mañana. Ese habrá sido el peor degüello de toda mi vida. Buscándole el corazón le habré hecho un agujero de 10 centímetros de largo, y aún así tardó como diez minutos en morirse. Como no podía esperarlo a que se decidiera, cuando ya no parpadeaba cuando le metía el dedo en el ojo, lo metí nomás al agua caliente. No es de cruel, si igual ya estaba más muerto que vivo. Lo hubiera sido si lo hubiera metido al agua vivo del todo, si apuñalarlo ni nada.
Últimamente estoy probando cosas con la computadora, como para no aburrirme. Estoy empezando a guardar lo que escribo usando el teclado, y me resulta muy práctico, porque usar tanto el mouse aburre un poco, y aparte está un poco lento. Estoy jugando de nuevo al juego de rompecabezas “Pandora’s Box”, y es bastante entretenido. Me gustaría ponerle un tocazo más de memoria a la computadora para poder comprarme algunos juegos que en mi pobre artefacto no andan, o por lo menos, hacerla limpiar y arreglarle la reproductora de dvds, aunque no sé si será problema de la maquina o de la programación, porque los cds y dvds más nuevos que tengo no los reproduce para nada, pero lee sin problemas los que tengo desde hace algunos meses.
Quizás lo más gracioso que me pasó el último domingo fue que me decidí a ir a comprar cervezas en bicicleta, porque siempre que traigo es que voy con Pat, pero como el calor y la sed apremiaban, calcé la bici y fui a un supermercado chino al que me parece que hemos ido nomás una sola vez. Apenas un chino medio joven me vio entrar, me dijo “tal y tal cerveza no quedan”. ¿Me habrá visto tanta cara de borracho? No, supongo que antes que mí habrían ido otros a comprar lo mismo y tampoco había, je. Espero… Ah, también fui a visitar a Francisco, que el día anterior Pablo no había salido porque estaba descompuesto, yo di vueltas por el centro, hablé con Francisco, y quedamos en que el día siguiente lo iba a visitar a eso de las siete o las ocho para hablar y tomar algo porque ahora no podía porque se iba a dormir temprano. Bueno, fui, y habré estado como un boludo dando vueltas como una hora porque la casa estaba cerrada y el restaurante de su abuelo también, y me daba cosa llamar porque estarían durmiendo. ¡Será colgado ese Francisco…! Bah, igual no me hubiera podido quedar mucho, porque a las ocho Vir me mandó un mensaje diciéndome que los chiqueros estaban abiertos y que se habían salido todas las chanchas.