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sábado, 24 de abril de 2010

Poemas de Stan Rice.


LOS HUESOS DEL DOLOR
Los huesos del dolor son dorados.
Su resplandor no tiene a donde ir.
Se sumerge dentro de si,
y asoma a través de la nieve.
No podemos imaginar, pero sí soñamos
con padres llorosos a cuya salud bebemos,
con leche materna y hedor final.
Los huesos dorados se incrustan en el borde.
Plata dorada, seda cobriza.
El dolor es agua enturbiada con leche.
Ataque cardíaco, asesino, cáncer.
Quién iba a suponer que estos huesos
eran unos bailarines tan diestros.
Los huesos del dolor son dorados.
El esqueleto abraza al esqueleto.
No conocemos las palabras de los fantasmas.
Lo que aprendemos es ignorancia.

TRÁGICO CONEJO
Trágico conejo, una pintura,
Las orejas apelmazadas verdes como maíz apisonado.
La negra frente apuntando a las estrellas.
Una pintura en mi pared, sola

como los conejos son
y no son. Rollizas mejillas rojas,
todo Arte, hocico tembloroso,
un hábito difícil de romper como no hay.

También tu puedes ser un conejo trágico; verdirroja
tu espalda, azul tu varonil pequeño pecho.
Pero, si alguna vez sientes deseos de convertirte en uno,
cuidado con la Auténtica Carne, te

derribará de tu trágico caballo
y romperá tus trágicos colores como un fantasma
rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán
tan deprisa que el agua

tendrá celos.
Conejos en papel blanco pintados
aumentan todos los encantos contra su estirpe silvestre;
y sus orejas maíz apisonado se tornan cuernos.

Así pues, presta atención si la trágica vida se siente bien…

atrapada en una trampa para conejos
con todos los colores como espadas de luz solar,
y tijeras como el Señor Viviente.


LO QUE DIOS NO HABÍA PREVISTO
Duerme bien,
llora bien,
ve al pozo profundo
tan a menudo como puedas.
Trae agua
cristalina y reluciente.
Dios no había previsto que la conciencia
se desarrollara de forma tan
perfecta. Pues bien,
dile que
nuestro cubo se ha colmado
y que
puede irse al diablo.

LA OFRENDA
A aquello tangible o intangible
que impide la nada,
como el jabalí de Homero,
que amenaza
con sus blancos colmillos
cual feroces estacas
con destrozar a seres humanos.
A ello ofrezco
el sufrimiento de mi padre


DUETO EN LA CALLE IBERVILLE
El hombre vestido de cuero negro
que compra una rata para alimentar a su pitón
no pierde el tiempo en detalles superfluos.
Se conforma con cualquier rata.
Cuando salgo de la tienda de animales
veo a un hombre en el garaje de un hotel
que talla un cisne en un bloque de hielo
con una sierra eléctrica.

2 comentarios:

Sofía dijo...

Buenísimo aporte.
saludos

Creepy Smile dijo...

He encontrado esto de casualidad buscando poemas de Stan Rice en español. Me ha gustado MUCHO leer "The Bones of Woe" en español, en serio.

"Los Huesos del Dolor". Qué bien suena, ¿verdad?

Gracias por aparecer. BeSoTeS! ^^