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miércoles, 23 de noviembre de 2011

María.

Hoola, como va. Mañana cuento algo de lo mío, pero ahora contaré algo grave que está pasando estos días en un pueblo vecino, Treinta de Agosto. Seré breve en contar el caso. Hace nueve años apareció una beba muerta en un zanjón. Tardó poco en saberse que la madre era María, la hija de una consejal, que poco antes se había ido de ese pueblo, pero no se la pudo encontrar. Trascendió que la habían matado y que la habían tenido dos meses en un freezer antes de tirarla, cosa que ahora dicen que es falsa. Todos maldecían a su madre y apuntaban a su abuela por sospechosa de haber facilitado la huida de su hija. Hará algún tiempo la encontraron, y ahora se está llevando a cabo el juicio. La verdad, ahora no sé qué pensar, porque está saliendo a la luz toda la manipulación de que fue objeto por parte de su familia. Al parecer María vivía para agradar, para no decepcionar a su familia y se dejaba manejar, tanto es así que su madre le indicaba cuando salir, que debía estudiar, y hasta con quien ponerse de novia. Supuestamente, su madre le habría dado la orden de deshacerse del bebé, por cuestiones sociales. Es lo que no entiendo; María ya tenía una hija, ¿por qué tuvo que matar a la segunda, si era por cuestiones sociales? No sé, fue una disgresión de lo que quería decir, es que me perturbó la manera en que la manipuló su propia familia. No fue decisión propia la de escaparse, sino de su madre, por ejemplo. Encima la manejaban con frases religiosas, lo que pone más escalofriante el asunto. Uno se pregunta en estos casos, hasta que punto es inocente o culpable alguien, porque hay casos, por ejemplo una tipa hace varios años, que se llamaba Susan Smith, creo, que tiró a los hijos en un lago adentro del auto porque su novio le había dicho que no quería hijos, que ahí sí, que pedazo de hija de puta, porque con los hijos más grandecitos, tanta falta le hacía un macho para hacer eso? Pero María... que sé yo, che, la manipuló su propia familia, no ninguna pareja. Pueden buscarlo por internet y sacar sus propias conclusiones. Abrazo, gente, los quiero.

4 comentarios:

isa dijo...

Realmente es escalofriante lo que cuentas. Hasta qué punto se puede perder la razón y, la autoestima cuando tu propia familia te está manipulando, y haciendo que te sientas distinto/a a los demás. Se supone que la familia es quien más te quiere y, apoya en las vicisitudes de la vida.
Realmente es una manipulación familiar y deterioro de la personalidad por esta cuestión. O eres una persona fuerte con carácter, o te hundes en la miseria y accedes a sus antojos y pierdes la personalidad. Seguro maría obraba como un robot, una autómata que no sabe que es el bien o el mal, si no, es imposible que siendo madre por segunda vez, mate a su hija.
Es horrible el caso. Pobre María. Sufre de secuestro emocional por su familia.
Saludos y un abrazo

Juanjo dijo...

Menuda historia nos has contado hoy Marcus.Realmente nunca he entendido como una madre puede llegar a matar a sus hijos.escalofriante sin duda
Un abrazo

PABLORE dijo...

La religión es un desequilibrante mental de primer orden.
Una casa puede ser un INFIERNO.

marcus dijo...

Mucha locura en las casas, lo que la hipocresía filial puede lograr también, no. Abrazo, mis tres amigos, los quiero.