¿Hola, gente, como va? Discúlpenme por no haber
hecho la publicación del domingo, es que nos quedamos sin Internet el sábado,
porque se quemó una cosa negra cuadrada que conecta el routter con la antena, y
todo porque se activó una nueva gotera justo arriba, jajaja. Llamamos a los del
servicio técnico, y nos dijeron que si el técnico no iba a las doce, recién iba
a aparecer este miércoles.
El sábado salí en bicicleta para el pueblo,
como Pat no iba a venir. Vino el cantante Diego Torres pero no fui a verlo. Gastón
me había llamado por teléfono porque quería que fuera a visitarlo, y así lo
hice. Fui a comer con sus padres y anduve jugando un poco con él. Con las dos
pizzas que comimos y un poquito de cerveza que tomé, estaba medio lleno. Car se
disculpaba, porque no se había avivado de que yo andaba en la bici “podría
haber hecho algo más liviano, te va a caer mal, y encima mirá, se está por
largar a llover, deja la bicicleta acá y volvete en remise”, pero yo, haciéndome
el grosso, le dije que no importaba, que me volvía igual, que le iba a ganar a
la lluvia… Naaa, primero empezó a chispear cuando yo estaba un tanto lejos, y
después, cuando ya estaba saliendo del pueblo, la bici se me puso re pesada,
costaba uno y la mitad del otro hacerla avanzar. Menos mal que por ahí cerca
vive el Zorrino, mi amigo carnicero, y aunque ya era algo tarde, me imaginé que
iba a encontrar a alguien levantado. Por suerte así fue, estaba su hijo, el
Zorrinito (no me miren así, tiene ese apodo, no es que no tengo imaginación
para poner sobrenombres), re buena gente es, con quien estuvimos charlando un
poco, me convidó una gaseosa, y me guardó la bicicleta. Me despedí de él, y me
fui caminando a la remisería, que estaba a unas diez cuadras, jajaja, llegué
casi bañado porque se había puesto a llover fuertezón. A pesar de todo lo que
llovió la semana pasada, la partecita de tierra que hay de la ruta al campo
estaba bien firme, y el remisero no me mató, como me había prometido.
Y el resto, bueno, anduve trabajando en el
campo, arreglando cosas, renegando con una chancha que no sé como hacer para
que se quede en donde la encierro, desparasité algunos lechones, escribí un
poco, o sea, comprobé que estar sin Internet no me ha afectado en lo más mínimo,
porque más allá del trabajo de todos los días, uno encuentra cosas distintas
para entretenerse en sus ratos de ocio. Eso si, no negaré que me gustó que hoy
haya venido el técnico a arreglar nuestro problema, jaja, pero más que nada
porque al parecer es más cumplidor que los que venían antes, que había que
andar días y días llamándolos para que vinieran. En fin, gente, estoy
cansadito. Saludo grande, nos vemos.
4 comentarios:
Me imagino que arreglar un problema tecnico debe sewr mas complicado alli que si vivieras en una gran ciudad
Un abrazo
Chiicooo volví yo también! A leer se ha dicho1 :)
Hola Marcus, descansa un poco y sé feliz. Aunque sé que cuando se trabajo en el campo, el descanso no puede ser porque los animales comen todos los días, y hay que limpiar las cochiqueras y establos. Pero sé muy feliz.
Saludos y un abrazo
Ajha, así es Juanjo, a veces uno se siente aislado y con la sensación de que lo dejan para lo último por estar en el campo, jeee. Abrazo grande, te quiero.
Wellcome Back, Sintes! Gracias por dedicar un poco de tiempo a mi blog. Abrazo fuerte, te quiero.
Isa, lo del descanso, puede ser, lo de ser feliz, ya veremos, jajaja. Abrazo enorme, te quiero.
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