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domingo, 29 de mayo de 2016

Revolviendo en lo tirado (algo gracioso para contar)

Hace unas semanas, fui a cenar a lo de Miguel, como suelo hacerlo una vez por semana. Hacían falta algunas cosas, y de casa ya me habían encargado que compre harina y esas cosas por si aumentan más de lo que lo están haciendo, así que, mientras Miguel iba a bañarse, su mujer y yo fuimos al supermercado que tienen cerca a hacer unas compras para la comida. Bueno, hicimos las compras, y a la salida ella vio que había unos zapatos tirados frente a una zapatería que está al lado. "Uhhh, nene (siempre me dice nene, jaja), esos zapatos se ven lindos, ¿nos los podremos llevar?" A pesar de que ella conocía al dueño de la zapatería y yo no, me mandó a preguntarle si nos los podíamos llevar, entonces tiré mi dignidad por la borda y le hizo caso, a lo que él me dijo que no había problemas. Ahí los llevamos a casa de Miguel junto con la mercadería, y una vez que llegamos, los examinamos a las apuradas porque mi amigo se estaba bañando. Parecía que había un par de zapatos de cuero muy buenos y se los acomodamos al lado de la cama para ver su cara cuando los encontrase. En cuanto Miguel salió y los vio, bueno, nos preguntó de donde los habíamos sacado, los empezamos a analizar con mas cuidado y nos morimos de la risa. Los zapatos de cuero eran de número distinto, uno 37 y el otro 40, en tanto que los demas, por A o por B estaban medios  rotos, y era de esperar que así fuera, no van a tirar zapatos útiles. Al final María (la mujer de Miguel) fue la que salió mas beneficiada porque encontró unas sandalias que le llegaban a entrar algo justas, y el resto del calzado lo destinó para hacer macetas. Muuy buenas noches.
Moraleja; La gente no es estúpida, nunca va a tirar algo que sirva, aunque tenemos un reloj que una vez encontramos tirado y nunca se ha detenido...

2 comentarios:

javi dubois dijo...

Encantadora la anécdota que cuentas :) le podría poner una bola de papel o algodón en la punta para ajustarlos, ¿no dicen que todos tenemos un brazo, una pierna y una bola más grande que la otra? jajajj y sí, tienes toda la razón, nadie regala nada por nada en las mayoría de los casos.
Me encantó la idea de María convirtiendo los inservibles en zapatos floridos.
Un beso

marcus dijo...

Beso y abrazo a vos también, mi querido Javi.